21 octubre 2013

Las voces alzadas


EDITORIAL DE ARGENSUBTE - LAS VOCES ALZADAS


Las Voces Alzadas

Miguel Grinberg

Durante la década oscura 1975-85 en la Argentina, existió una corriente de expresión “lateral” al sistema represivo y anti-juvenil imperante: sus protagonistas la identificaban como subte, inicialmente como si se tratara de una veta subterránea entre los medios oficiales del Sistema y el limbo que dominó a las instituciones educativas del ese período. Luego, la expresión fue adoptada como emblema y carta de ciudadanía, convirtiéndose en una amplia y expansiva ola de resistencia poética.

Consistió en una amplia variedad de publicaciones mecanografiadas, multicopiadas (rotaprint), impresas con mimeógrafo y –ocasionalmente– producidas en una imprenta convencional. Aunque en la mayor parte de los casos se trató de esfuerzos artesanales de individuos o grupos pequeños de jóvenes que mediante poemas y breves artículos se posicionaban para mantener encendida una llamita de lucidez en medio del oscurantismo típico de los regímenes dictatoriales.

No funcionó absolutamente como un ritual clandestino pues esas publicaciones subte se ofrecían durante los recitales de Rock, en recitales de poesía, en alguna librería solidaria o, simplemente, circulaban por correo. No pretendieron fundar un “movimiento”, aunque en su mayoría adherían a ideales pacifistas y no-violentos, y –en algunos casos– a un incipiente fervor ecologista. Expresaban el ansia de vivir y de comunicarse en pequeños tirajes y con inmensa sinceridad.


En tiempos donde ni se imaginaba la Internet, los editores de las publicaciones subtes se sentían parte de una red intensiva, cuyos contactos incluían a poetas de otras latitudes y expresaban su nexo íntimo con la resistencia roquera que emblemáticamente actuó constituyó un neto ideal “progresivo”. En gran medida, el ánimo indómito de aquellos años bulle hoy en el mundo de los blogs, donde se reencuentran algunos de aquellos protagonistas y brotan nuevos exponentes estéticos y conceptuales. Es la vida misma, entonando el poema del descubrimiento infinito. Puras voces claras alzadas en medio de los festivales del pensamiento único.



03 febrero 2013

DESOBEDIENCIA CIVIL

Editor: Miguel Grinberg 
 Publicado por Longseller




DOMINGO, 15 DE ABRIL DE 2012

ELLA Y ELLOS TAMBIÉN LO HICIERON

El gobierno del Partido Popular español acaba de plantear una reforma del código penal especialmente diseñado para criminalizar a los movimientos que han surgido a partir del 15M. Según su propuesta, la resistencia pasiva ‘grave’ se convertiría atentado contra la autoridad y convocar por Internet concentraciones que deriven en violencia será penado como integración en banda criminal.

El objetivo está claro: perseguir y condenar a cualquiera que se atreva a desobedecer a la autoridad, aunque sea de forma no violenta. Por eso, frente a su política del miedo y el castigo, queremos recuperar la alegría de la desobediencia. Para ello, tomando prestada la idea de la campaña «Yo también lo hice», que denunciaba el juicio en el que se pedían penas de cárcel a un grupo de jóvenes que hizo una sentada pacífica en 2009, queremos reivindicar que la desobediencia es un derecho al que no podemos renunciar.

Todos los derechos que damos por sentados: la libertad de expresión, el derecho de manifestación, la jornada de 8 horas, el sufragio universal, la abolición de la esclavitud… Todo fue conseguido por gente que se plantó frente al poder para exigir más derechos. Su desobediencia fue un regalo para los que venimos detrás, no dejes que te la quiten.



Mahatma Gandhi: es una figura mundial de la resistencia pacifica. Instauró métodos de lucha social novedosos como la huelga de hambre, y en sus programas rechazaba la lucha armada y predicaba la ahimsa (noviolencia) como herramienta de resistencia. Participó en muchas campañas de desobediencia contra la ocupación Británica en la India.


Rosa Parks: se negó a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte de atrás del autobús como exigían las leyes racistas. A partir de su encarelamiento comenzó un boicot a las compañias de autobuses, convirtiéndose en la chispa que inició el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos


Martin Luther King: fue uno de los líderes del movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos, luchando por acabar con la segregación y discriminación racial mediante la desobediencia civil y otros medios noviolentos.



Henry David Thoreau: fue quien introdujo el concepto de desobediencia civil, al negarse a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra de México y a la esclavitud en Estados Unidos. Tuvo una gran influencia en el desarrollo de posteriores ideas sobre pacifismo y noviolencia.




Toro Sentado: desobedeció la imposición del Gobierno de Estados Unidos que confinaba a los indios en reservas, acampando en el valle de Little Big Horn. Fue asesinado tras negarse a obedecer a las autoridades que querían impedir su apoyo a la ’Danza de los Espíritus’, que profetizaba un fin no violento de la expansión colonizadora en las tierras indígenas.




John Lennon: músico y activista por la paz. Llevó a cabo numerosas campañas en contra de la guerra de Vietnam. Sus «huelgas de cama» contra la guerra tuvieron un gran impacto, provocando que fuera perseguido e intimidado por la policía de Nueva York.

Tomado del

Blog de Pepe Tamarit. Pensando en voz alta

10 agosto 2012

COMPENETRACIÓN

"El hombre es un ser triple: posee sentimientos, pensamientos y voluntad. La sensibilidad ha de estar compenetrada —no sólo complementada— con el intelecto, con el nous, con lo espiritual, con el pensamiento, con nuestra consciencia intelectual. Cuando se da esta compenetración, podemos desarrollar nuestra sensibilidad y nuestro pensamiento, entonces tenemos que actuar correctamente con nuestra voluntad. Nuestros tres «órganos» o puertas de percepción de la realidad, están indivisiblemente unidos y deben estar equilibrados. Cuando pienso, mi cerebro está implicado. Cuando siento, está implicada mi conciencia intelectual. También el tercer ojo está siempre presente. La realidad no se deja reducir a dos dimensiones." -- Raimón Panikkar

11 marzo 2012

"TRAIGO COSAS BUENAS..."







La Mujer Ternera de Búfalo Blanco

“Luego me quedé de pie sobre la montaña más alta de todas, abajo, alrededor de mí, yacía el aro completo del mundo; y mientras estaba allí, vi más de lo que puedo contar y entendí más de lo que vi; porque estuve viendo de manera sagrada las formas de todas las cosas del Espíritu, y la forma de todas las formas y la manera en que tienen que convivir como un solo ser. Y vi que el aro sagrado de mi pueblo era uno entre muchos, y que formaban un círculo tan ancho como la luz del día y la luz de las estrellas, y que al centro crecía un enorme árbol floreciente cuyo fin era dar sombra a todos los hijos de una sola Madre y un solo Padre. Y vi que era Sagrado.”

Alce Negro (Black Elk) 1863-1950


La historia del búfalo o bisonte americano corre paralela a la de los dakotas, oglalas y lakotas de las Grandes Llanuras de América del Norte (pueblos también conocidos como sioux), que eran una nación asentada en las márgenes del norte del río Missouri y de cuya etnia surgieron caciques legendarios como Toro Sentado, Nube Roja, Oso Alzado y Caballo Loco, y chamanes sabios como Alce Negro. En su idioma, “dakota” significa amigo o aliado. Cuando residían en la región de los Grandes Lagos Occidentales se componían de siete tribus unificadas en un llamado "Consejo de los Siete Fuegos". Sus chamanes explican que la ceremonia de la pipa es un ritual sagrado para conectar los mundos físico y espiritual. "La pipa es un eslabón entre la tierra y el cielo. Nada es más sagrado. La pipa es nuestras oraciones en forma física. El humo se convierte en nuestras palabras; surge, lo toca todo y se convierte en una parte de todo lo que es. El fuego en la pipa es el mismo fuego del sol, que es la fuente de la vida." La razón para usar el tabaco para conectar los mundos es que las raíces de la planta penetran profundamente en la tierra y su humo sube alto hacia los cielos

Cuenta una leyenda que durante un verano de hace muchos años el Consejo de los siete fuegos sagrados del pueblo Lakota Oyate se reunió y acampó. El sol brillaba todo el tiempo, pero no había caza y la gente se moría de hambre. Cada día se enviaban exploradores a buscar caza, pero no encontraban nada. Entre las bandas reunidas estaban los Itazipcho (los Sin Arcos) que tenían su propio campamento en círculo regido por su cacique, Cuerno Hueco Erguido. Una mañana bien temprano el jefe envió de cacería a dos de sus jóvenes. Iban a pie, porque en esos tiempos los sioux todavía no tenían caballos. Buscaron por todas partes, pero nada pudieron encontrar. Al distinguir una alta colina, decidieron subirse a ella para poder ver a lo largo de todo el panorama. A mitad de camino, notaron algo que venía hacia ellos desde muy lejos, pero la figura flotaba en vez de caminar. A partir de ello supieron la persona era waken, santa.

En un primer momento sólo se podía apreciar una pequeña mancha en movimiento y tuvieron que entrecerrar los ojos para ver que era una forma humana. Pero a medida que se acercaba, se dieron cuenta de que era una bella mujer joven, más hermosa que cualquiera que hubiesen visto antes, con dos redondos puntos rojos pintados en sus mejillas. Ella vestía un espléndido traje blanco de piel de ante, curtida al punto que brillaba a lo largo del camino bajo el sol. Estaba bordada con un sagrado y maravilloso diseño de plumas de puercoespín, de radiantes colores que una mujer común jamás habría podido hacer. Esa extraña wakan era Ptesan-Wi, la Mujer Ternera de Búfalo Blanco. En sus manos llevaba un gran paquete y un abanico de hojas de salvia. Ella llevaba su cabello negro-azulado suelto con excepción de un mechón en el lado izquierdo, que estaba atado con una tira de piel de búfalo. Sus ojos oscuros brillaban intensamente, con gran poder en ellos.

Ambos jóvenes la miraron boquiabiertos. Uno de ellos se sintió intimidado, pero el otro deseó su cuerpo, se aproximó a ella y estiró su mano para tocarla. Esta mujer era lila waken, muy sagrada, y no puede ser tratada con falta de respeto. Un rayo instantáneo abatió al joven temerario y lo calcinó, por lo que sólo quedó un pequeño montón de huesos ennegrecidos. Algunos dicen que fue de pronto envuelto por una nube, y dentro de ella fue comido por serpientes que sólo dejaron su esqueleto, así como un hombre puede ser devorado por la lujuria.

Al otro explorador que se había comportado razonablemente, la Mujer Ternera de Búfalo Blanco le dijo: "Traigo cosas buenas, algo sagrado para tu nación. Un mensaje para que lo lleves a tu gente de la nación búfalo. Vuelve al campamento y diles a todos que se preparen para mi arribo. Dile a tu cacique que levante una carpa medicinal de veinticuatro postes. Y que esté santificada a mi llegada."

El joven cazador regresó al campamento. Y le dijo al cacique, le dijo a su gente lo que la sagrada mujer había mandado. El jefe se lo dijo al eyapaha, el pregonero, que recorrió en círculos el campamento exclamando: "Alguien sagrado está llegando. Una mujer santa se aproxima. Tengan todas las cosas listas para ella." De modo que el pueblo montó la gran tienda medicinal, y esperó. Cuatro días después vieron que la Mujer Ternera de Búfalo Blanco se acercaba, llevando su paquete hacia el frente. Su maravilloso traje blanco de piel de ante brillaba desde lejos. El jefe, Cuerno Hueco Erguido, la invitó a entrar a la tienda medicinal. Ella entró y se desplazó en círculo siguiendo el rumbo del sol. El jefe se dirigió a ella respetuosamente, diciendo: "Hermana, nos complace que hayas llegado para instruirnos".

Ella le dijo lo que quería que hicieran. En el centro de la carpa debían montar un owanka wakan, un altar sagrado, hecho de tierra roja, con un cráneo de búfalo y un estante de tres palos para posar lo que ella traía. Hicieron lo que ella indicaba a partir de un diseño que ella hizo con su dedo en la tierra suave ante el altar. Ella les mostró cómo hacer todo esto, entonces recorrió otro círculo de este a oeste en torno del altar. Se detuvo ante el cacique, y entonces abrió el paquete. El objeto santo que contenía era la chanunpa, la pipa sagrada. La alzó ante la gente para que pudieran verla. Ella agarraba el cabo con la mano derecha y el cuenco con su izquierda, y, por lo tanto, la misma se ha sostenido así desde entonces.

Una vez más, el jefe habló, diciendo: "Hermana, nos alegramos. No hemos tenido carne durante algún tiempo. Todo lo que podemos darte es agua." Hundió alguitas hojas de wacanga, hierba dulce, en una bolsa de piel con agua y se la dio a ella. Hasta el día de hoy la gente hunde hierba dulce o una alita de águila en el agua a fin de salpicar a una persona para que sea purificada.

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco mostró la gente cómo usar la pipa. La llenó con chanshasha, tabaco de corteza de sauce rojo. Caminó cuatro vedes alrededor de la tienda a la manera de Anpetu Wi, el gran sol. Esa cifra representa el círculo sin fin, el aro sagrado, el camino de la vida. La mujer colocó una lasca seca de búfalo en el fuego y encendió la pipa con ella. Esto fue petaowihankeshini, el fuego sin fin, la llama que se transmite de generación en generación. Ella les dijo que el humo que se elevaba del cuenco era el aliento de Tunkashila, el aliento viviente gran Abuelo Misterio.

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco le mostró las personas la manera correcta de invocar, los gestos apropiados y las palabras correctas. Ella les enseñó cómo cantar durante el llenado de la pipa y la forma de levantar el tubo hasta el cielo, hacia el Abuelo de la Tierra y hacia abajo, a la Abuela de la Tierra, a Unci y, a continuación, a las cuatro direcciones del universo.

"Con esta pipa sagrada", dijo, "ustedes tendrán que andar como una plegaria viviente. Con los pies descansando sobre la tierra y la pipa que se proyecta hasta el cielo, sus cuerpos forman un puente viviente entre lo sagrado de lo Alto y lo sagrado de Abajo. Wakan Tanka sonríe hacia nosotros, porque ahora todos somos uno: tierra, cielo, todos los seres vivos, los de dos patas, los de cuatro patas, los alados, los árboles, las hierbas. Junto con el pueblo, todos están relacionados, son una familia. La pipa los mantiene a todos unidos".

"Miren este cuenco", dijo la Mujer Ternera de Búfalo Blanco. "La piedra representa el búfalo, pero también la carne y la sangre del piel roja. El búfalo representa el universo y las cuatro direcciones, porque él anda sobre cuatro patas, por las cuatro edades del hombre. El búfalo fue puesto en el Oeste por Wakan Tanka cuando hizo el mundo, para contener las aguas. Cada año pierde un pelo, y en cada una de las cuatro edades pierde una pata. El Aro Sagrado concluirá cuando todos los pelos y las patas de los grandes búfalos se hayan ido, y el agua vuelva a cubrir la Tierra.

La madera del tallo de esta chanunpa equivale a todo lo que crece sobre la tierra. Hay doce plumas colgando desde donde el cabo se une al cuenco, que es el cráneo de Wanblee Galeshka, el águila moteada, el muy sagrado mensajero del Gran Espíritu y el más sabio de todos los que claman al Tunkashila. Vean el cuenco: en él hay grabados siete círculos de varios tamaños. Ellos representan las siete ceremonias que se practican con esta pipa, y para el Ocheti Shakowin que son las siete fogatas sagradas de los campamentos de nuestra nación Lakota."

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco luego les habló a las mujeres, diciéndoles que era el trabajo de sus manos y el fruto de sus cuerpos lo que mantiene vivo al pueblo. "Ustedes son de la madre tierra", les dijo. "Lo que están haciendo es tan grande como lo que hacen los guerreros".

Y, por lo tanto, la pipa sagrada es también algo que unifica a hombres y mujeres en un círculo de amor. Es el único santo objeto que tanto los hombres como las mujeres tienen a mano. Los hombres tallan el cuenco y hacen el cabo, las mujeres la decoran con bandas coloridas de plumas de puercoespín. Cuando un hombre toma una esposa, ambos sostienen el tubo al mismo tiempo, y la tela roja se enrolla alrededor de sus manos, por lo tanto, quedan vinculados, juntos para toda la vida.

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco llevaba muchas cosas para sus hermanas Lakota en el vientre sagrado de su bolsa; maíz, pemmican (un alimento en polvo), nabo silvestre. Ella les enseñó cómo encender el fuego del hogar. Ella llenó una panza de búfalo con agua fría y lanzó una roja piedra caliente en ella. "De esta manera ustedes podrán cocinar el maíz y la carne", les dijo

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco también habló con los niños, porque tienen un entendimiento que trasciende sus años. Les dijo que lo que sus padres y las madres hacían era para ellos, que sus padres recordaban que una vez habían sido niños, y que ellos, los niños, crecen hasta que le toca tener otros pequeños por su propia cuenta. Ella les dijo: "Ustedes son la próxima generación, es por eso que ustedes son lo más importante y valioso. Algún día van a sostener esta pipa y la fumarán. Algún día orarán con ella."

Y les enseñó a todos siete ceremonias sagradas: una de ellas era la de la "cabaña de la sudación" o ceremonia de la purificación. Otra, la ceremonia de ponerle nombre a los niños o ceremonia del bautizo. La tercera, la ceremonia de la curación. La cuarta, la de los parientes o ceremonia de la adopción. La quinta, la ceremonia del matrimonio. La sexta, la búsqueda de la visión. Y la séptima, el ritual de la "danza del sol", ceremonia del pueblo para toda la nación. Les enseñó estas siete ceremonias y también las canciones y las costumbres tradicionales. Y les dijo que, en tanto realizasen esas ceremonias, seguirían siendo los cuidadores y guardianes de la tierra sagrada, y que, mientras la respetasen y cuidasen, su pueblo jamás moriría y viviría para siempre.

Se dirigió una vez más a todo el pueblo: "La pipa está viva, es un ser rojo que les muestra una vida de color rojo y un sendero de color rojo. Y esta es la primera ceremonia para la que tendrán que utilizar la pipa. Van a utilizarla para Wakan Tanka, el Gran Espíritu del Misterio. El día en que muere un ser humano es siempre un día sagrado. El día en que el alma se libera en el Gran Espíritu es otro. Cuatro mujeres se volverán sagradas en dicho día. Son ellas quienes cortarán el árbol sagrado, el canwakan, para la danza del sol".

Ella le dijo a los lakotas que eran la más pura entre las tribus, y por esa razón Tunkashila le había otorgado a ellos la santa chanunpa. Habían sido elegidos para cuidar de ella para todos los pueblos nativos de este continente con forma de tortuga.

Ella le habló por última vez a Cuerno Hueco Erguido, el cacique, diciendo: "Recuerda: esta pipa es muy sagrada. Respétenla y los conducirá hasta el final del camino. Las cuatro eras de la creación están en mí, yo soy las cuatro edades, vendré a verlos en cada ciclo generacional. Volveré a ustedes."

La mujer sagrada mujer luego se alejó del pueblo, diciendo: "Toksha ake wacinyanitin ktelo, voy a verlos de nuevo."

La gente la vio alejarse caminando en la misma dirección a partir desde la cual ella había venido, esbozada contra la bola roja del sol poniente. A medida que se alejaba, ella se detuvo y dio vueltas en cuatro ocasiones. La primera vez, se convirtió en un búfalo negro, la segunda en uno marrón; la tercera en uno rojo y, por último, la cuarta vez que giró, ella se convirtió en una blanca ternera de búfalo. Un búfalo blanco es lo más sagrado que uno puede encontrar en la vida.

La Mujer Ternera de Búfalo Blanco desapareció en el horizonte. Alguna vez ella podría volver. Tan pronto como ella se disolvió, aparecieron búfalos en grandes manadas, lo que permitió que fueran sacrificados para que la gente pudiera sobrevivir. Y desde ese día en adelante, sus parientes, los búfalos, proveyeron a la gente todo lo que necesitaban, la carne de su alimento, sus pieles para vestimentas y tiendas, los huesos para sus muchas herramientas.

Posdata:

El 20 de agosto de 1994, en la Granja Heider (Janesville, Wisconsin) nació un ternero blanco de bisonte al que llamaron "Miracle" (Milagro). La curiosa noticia corrió como un reguero de pólvora por todo el continente y la granja se convirtió durante aquel verano en un centro de peregrinación para los pueblos indígenas norteamericanos, especialmente para la nación lakota, debido a esta leyenda cuyos orígenes se remontan 2.000 años atrás. El búfalo blanco "Miracle" murió de viejo el 19 de septiembre de 2004, pero un nuevo ternero blanco nació el 25 de agosto de 2006. El chamán lakota José Caballo Perseguidor manifestó: "Muchos de los curanderos, los líderes espirituales y los ancianos estamos orando por el mundo. Oramos para que la humanidad despierte y piense en el futuro, para que nos demos cuenta de que no hemos heredado la tierra de nuestros ancestros, sino que estamos tomándola prestada de nuestra progenie aún no nacida".

05 marzo 2011

LA TRANSFORMACIÓN INTERIOR: el cambio decisivo que provoca el Cambio Global


Descubre las claves fundamentales de este tiempo crucial para la Humanidad y nuestro planeta

Escrito por Freeman, Liberación AHORA

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“Todo aquel que haya logrado afinar su sentido crítico, su discernimiento y su intuición, sustrayéndose así de la hipnosis colectiva que inducen los mass media, comprenderá y sobre todo sentirá sin lugar a dudas que este tiempo que ahora vivimos representa una grandiosa e IRREPETIBLE OPORTUNIDAD PARA UN NUEVO Y MEJOR COMIENZO, donde construir una nueva sociedad en base a paradigmas más elevados, íntegros, saludables, armónicos y humanitarios”

“Antes se asesinaban “quirúrjicamente” a los líderes capaces de mover masas hacia la liberación y el empoderamiento individual, como Martin Luther King, J.F. Kennedy o Gandhi. Hoy los controladores ya no pueden hacerlo, porque son las masas las que se están tornando en líderes, individuo por individuo, con CADA DESPERTAR DE CONCIENCIA”

“Por favor, se acabó el “echarle las culpas” a todo lo que hay afuera (personas, cosas, situaciones, ideas, instituciones, papas, dioses y demonios). Basta de proyectar “la culpa” y “cargarle el muerto” a los políticos, los banqueros, las multinacionales, los Bilderberg, illuminati, masones, sionistas, el Vaticano, etc (aunque ellos tengan que rendir cuentas a la Humanidad -y a Sí mismos- por todos sus crímenes). Es ineludible ahora que cada quien TOME RESPONSABILIDAD POR SUS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, PALABRAS Y ACCIONES, que son los hilos que componen la urdimbre y la trama con los que diariamente se teje nuestra realidad individual y colectiva”

“Porque EL MUNDO NO SE ACABA. Lo que realmente se acaba es un modo de civilización intrinsecamente nocivo, suicida e inviable; insostenible tanto para el planeta cuanto para los seres humanos que lo hemos tenido que padecer durante milenios. Lo que por fin se disuelve son las tinieblas de lo que ha sido una muy oscura y larga noche para la Humanidad”

1. Internet o el coladero de la información veraz proscrita

Desde la explosión del fenómeno Internet, a mediados de los noventa, y sobre todo de forma arrolladora durante los últimos cinco años, la información alternativa (de fuentes independientes, no controlada o manipulada por los poderes fácticos y lobbys de la élite corporativa), ha proliferado y se ha difundido en todo el planeta dando lugar a un -de momento- soterrado pero enorme movimiento de esclarecimiento y liberación popular, que ha puesto en jaque a un sistema socieoeconómico que, ya de por sí, camina a su perdición, por mucho que trate (en vano) de reconvertirse en el tan cacareado Nuevo Orden Mundial, aún más totalitario y opresor que el actual.

A estas alturas salta a la vista que Internet fue un invento del sistema (dirigido al control y alienación de las masas) que ha terminado volviéndose en contra de sus creadores y sustentadores, quienes asisten impotentes y asustados al hecho de que la pretendida censura cibernética -que llevan años persiguiendo- podría ser el último paso en falso que los desenmascarase e iniciara la caída fulminante de todas las fichas del dominó de la élite global.

Y aún con posibles o deliberados pretextos como el de WikiLeaks (o cualquier oportuno ataque de “bandera falsa”), una hipotética acción general de censura y control de la red sería excesivamente llamativa e inadmisible para un colectivo social que -gracias a la misma Internet- ya sabe demasiado y es consciente de su poder.

De modo que, con un escenario como este, por fin llegó el tan ansiado momento en que los ciudadanos toman las riendas de su destino, tanto a nivel individual como colectivo.

No obstante, la información alternativa referente a la geopolítica, geoestrategia, economía y seguridad, o sobre proyectos, armas y sociedades secretas, o acerca de ciencia, tecnología, medicina o alimentación, no es en verdad la más crucial, de entre toda la que puede hallarse entre la vasta cantidad de noticias, testimonios y documentos de enorme calado que están siendo desocultados y mostrados para quien quiera (y pueda) abrir los ojos y ver.

En cambio, la información verdaderamente decisiva en todo este proceso no es otra que la relativa a la auténtica naturaleza y dinámica de la realidad y del ser humano; un campo fundamental donde Ciencia y Espíritu -antaño “enemigos irreconciliables”- están irremediablemente abocados a entenderse, a integrarse y sistematizarse.

Los paradigmas del Cambio (nuevos y, en verdad, eternos) están siendo abiertamente expuestos y divulgados por una pléyade de personas íntegras y valientes, avanzados y comprometidos profesionales de todos los campos: desde científicos como Nassim Haramein o Marko Rodin, Víctor Brossa o creativos audiovisuales como Santiago Pando, pasando igualmente por periodistas comprometidos como Alicia Ninou (Alish) o reporteros ciudadanos como Pere Ardevol, en el ámbito hispanohablante. hasta artistas plásticos como

2. La información clave ha de ser integrada y puesta en práctica

Realmente no puede insistirse lo bastante en lo valioso y vital que es dar a conocer estos Hechos y Conocimientos capitales -claves- a través del mayor número posible de webs y blogs de información libre.

Sin embargo, todos los que se acerquen a estas páginas han de comprender, en un momento dado -conforme a su madurez-, que las noticias de denuncia del sistema y develamiento de hechos o conocimientos ocultados son sólo un primer paso en el camino que el colectivo en su conjunto ha de realizar para consumar el tan anhelado CAMBIO, o la Liberación de la Humanidad del yugo de la élite global corporativa.

Ese primer paso, para muchísimas personas que llegan a estos sitios de Internet, es darse cuenta de la gran mentira en que vivimos como sociedad; tomar conciencia de lo que ha sucedido y sucede detrás del escenario “oficial”, y de espaldas a las masas, que han permanecido alienadas e ignorantes hasta un punto difícil de admitir para los más reacios a cuestionarse la realidad en que viven, o a replantearse sus propios y programados esquemas mentales o sistemas de creencias.

Pero, como decía, ese es sólo el primer paso. Porque después queda el más decisivo: acceder (y estudiar y APLICAR) la concreta información-clave acerca de la naturaleza y funcionamiento de la realidad y del ser humano, que ha sido proscrita, censurada y ocultada por los controladores con mayor celo, fuerza y virulencia aún que cualquier otro tipo de informaciones, hechos y conocimientos que el Sistema haya sepultado y boicoteado a lo largo de la Historia.

Y ello es así, porque es precisamente dicha información, INTEGRADA Y APLICADA POR CADA INDIVIDUO, la que realmente va a hacer la diferencia, la que realmente va a generar de dentro hacia afuera el auténtico y decisivo cambio de la Humanidad, donde cada persona, empoderada y consciente, SE HABRÁ CONVERTIDO EN SU PROPIO LÍDER, saludable, autónomo, libre e independiente.

3. Existe Un Orden, Una Ley

Antes se asesinaban “quirúrjicamente” a los líderes capaces de mover masas hacia la liberación y el empoderamiento individual, como Martin Luther King, J.F. Kennedy o Gandhi. Hoy los controladores ya no pueden hacerlo, porque son las masas las que se están tornando en líderes, individuo por individuo, con cada despertar de conciencia.

Y, por favor, entienda todo el mundo que aquí no estamos hablando de utopías (como siempre han pretendido hacernos creer) ni de cosas inaccesibles o fantasiosas (y menos aún religiosas). Indague cada uno para comprobar que lo que exponen y/o divulgan las personas citadas más arriba (y otras muchas como ellas, en todas las áreas) viene siendo expuesto, estudiado y demostrado desde hace décadas por parte de la ciencia actual más avanzada (por sus hallazgos e implicaciones), como es la Física Cuántica.

Tanto unas fuentes como otras -a través de sus propios medios, métodos y formas de expresión- llegan a idénticas y conmovedoras conclusiones: la Vida es Una, todo es un Sistema, hay un ORDEN IMPLICADO, y a este TODO, del cual formamos parte, lo llamamos Absoluto, SER, Fuente, etc (durante milenios se lo llamó Dios, palabra que tomó grandes capas de connotaciones erróneas).

Y como partes fractal-holográficas integrantes de este Todo, nosotros tenemos acceso a las infinitas potencialidades inherentes al Todo, siendo nuestra mente una matriz autónoma co-creadora de realidades, conectada a la Mente Universal.

En este Orden Perfecto e Inconmensurable, regido por una Infinita Inteligencia y Amor, nada es dejado “al azar”, nada sucede “porque sí” o sin sentido, como interesadamente afirman los teóricos del caos (proyectando en tales ideas su propio caos interior, así como su pobreza mental y espiritual).

Al contrario, la totalidad de este universo está sujeta a Leyes en su manifestación fenoménica. Hay Armonía, Equilibrio, Precisión, Ritmo, tanto en lo macro como en lo microcósmico; todo es electromagnetismo, mente-energía, Luz-Sonido-Pensamiento, funcionando en la innumerable multiplicidad de planos y dimensiones, en todos los niveles de realidad.

Y todo está pleno de sentido y significado, conforme a la Intención o Voluntad Suprema, manifestada, compartida y coordinada en el conjunto o sistema completo y en cada ser, entidad, cosa o forma de Vida que existe, como parte indisoluble del Uno.

4. Asume tu responsabilidad, nadie lo hará por ti

“Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera”. “Aquello en donde enfocas tu atención, eso crece”. Adagios milenarios -y siempre actuales- como estos son hoy una retadora y desafiante comprobación de laboratorio en la Ciencia más avanzada, donde -conforme a la Física Cuántica- ES EL OBSERVADOR, CON SU ACTITUD Y EXPECTATIVA, QUIEN DETERMINA EL RESULTADO DEL EXPERIMENTO, DE LA EXPERIENCIA, DE SU EXPERIENCIA (también aplicado a nivel de colectivo).

La causa de algo que le sucede a alguien NUNCA ESTÁ AFUERA, SIEMPRE ESTÁ DENTRO DEL INDIVIDUO. Y la sumatoria de esas causas internas -de los miles de millones de individuos que integramos la Humanidad- está siendo INFALIBLEMENTE REFLEJADA EN EL EXTERIOR, EN ESTE PANORAMA MUNDIAL ACTUAL. Vivimos en el Gran Salón de los Espejos. Afuera vemos reflejado lo que llevamos dentro.

Por eso es tan importante aprender a escuchar y decodificar el contenido o significado real de lo que proyectamos a través de la palabra -la expresión inteligible del pensamiento, el Verbo creador-, para así poder ser conscientes de lo que albergamos y emitimos, de manera que, si ello no es armónico o acorde a nuestro deseo, podamos modificarlo antes de que se refleje o manifieste en nuestra vida.

“No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que de su boca sale; (…) porque lo que de su boca sale, del corazón procede”.
Mateo, 15:11-18

Nuestras creencias o certezas, articuladas y manifestadas a través del Verbo, crean nuestra realidad. Tal instrucción capital, junto a otras adyacentes o derivadas, formarían parte de una Única y Original Enseñanza, impartida desde tiempos remotos en muy diversos enclaves, grupos, culturas y civilizaciones, a lo largo y ancho del planeta.

Aunque en nuestros días se conservan antiguas escrituras, vestigios y restos arqueológicos que registraron de un modo u otro estos Altos Conocimientos, ellos constituyen principalmente una Tradición Oral, trasmitida de generación en generación por los Maestros (chamanes, hierofantes, adeptos, etc) a los iniciados, hasta hoy.

Particularmente, el psicólogo e investigador José Luis Parise comprobó a lo largo de su dilatada búsqueda, experiencia y aprendizaje entre los descendientes directos de aquellos maestros y culturas, que las claves relativas a La Palabra y a La Escucha se encuentran y se repiten una y otra vez en las enseñanzas y sabiduría procedentes de las llamadas Culturas Originales o Iniciáticas (Egipto, Mayas, Inkas, Toltecas, etc), así como en la Enseñanza Oculta de Cristo, la auténtica, íntegra y completa, esa que él revelaba directamente a sus discípulos, a quienes lo seguían y escuchaban (y que no podía ser comprendida a priori por las muchedumbres, por los no iniciados o los curiosos).

Esa misma Enseñanza que la Iglesia (siguiendo los lineamientos impuestos por Pablo de Tarso, que nunca conoció al Maestro) se encargó de sepultar y combatir con todas sus fuerzas, siglo tras siglo, para preservar así su auto-adjudicado poder terrenal y arrogarse el papel de intermediaria entre los hombres y Lo Divino. Cuando, en verdad, Lo Divino es y siempre fue nuestra propia e íntima naturaleza.

“Te advierto, quien quiera que fueres, Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los tesoros. Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.
Inscripción en el Frontispicio del Templo de Delfos, en Grecia

Por favor, se acabó el buscar afuera, se acabó el “echarle las culpas” a todo lo que hay afuera (personas, cosas, situaciones, ideas, instituciones, papas, dioses y demonios).

Basta de proyectar “la culpa” y “cargarle el muerto” a los políticos, los banqueros, las multinacionales, los Bilderberg, illuminati, masones, sionistas, el Vaticano, etc (aunque ellos tengan que rendir cuentas a la Humanidad -y a Sí mismos- por todos sus crímenes).

Es ineludible ahora que cada quien TOME RESPONSABILIDAD POR SUS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, PALABRAS Y ACCIONES, que son los hilos que componen la urdimbre y la trama con los que diariamente se teje nuestra realidad individual y colectiva.

Se acabó ya el evadir la responsabilidad por lo que uno guarda dentro y emite afuera, por lo que uno siembra (y cosecha), y por la propia vida.

Es tiempo de madurar, de crecer, de dejar atrás la etapa infantil, como personas y como Humanidad. Es tiempo de MIRAR ADENTRO, Y DE TRABAJAR INTERNAMENTE, a la par que actuamos externamente en consonancia con lo que de verdad queremos.

Hay que ponerse cada uno manos a la obra para resolver los propios bloqueos, tensiones, defectos y contradicciones internas -sanando nuestra psicología, recuperando nuestra salud integral-, para dejar de ser “un reino dividido” y entrar al fin en armonía con toda la Vida, fluyendo en el ETERNO AHORA con todo lo que existe y con todos los seres, aspectos nuestros; porque TODO ES UNO, y TODOS SOMOS UNO.

La auténtica y duradera paz deviene naturalmente con la integración, aceptación, reconciliación y comprensión íntima de todo lo que somos, sin luchas, resistencias, repulsiones ni juicios (lo cual no significa permitir o consentir el abuso o la agresión, sino verlo desde una perspectiva más elevada, como experiencias que tienen su razón de ser y su sentido de aprendizaje o superación en nuestra vida, para así lidiar y trabajar sabiamente sobre ellas sin que ellas nos desequilibren, condicionen o afecten nuestra salud).

Hemos, por tanto, de recobrar nuestra INTEGRIDAD, religándonos a la Vida en su totalidad, empezando por nuestra propia materialidad o sustancia (conectándonos a la Madre Tierra), para finalmente -y tras sanar e integrar nuestro niño interior- realizar nuestra esencia espiritual (sintonizando nuestro Yo Superior), haciéndonos conscientes de Aquello que siempre fuimos y somos.

Así reunificados, sanados y liberados de todo falso conocimiento -serenos, lúcidos y empoderados-, ya no quedará dentro de nosotros (en nuestra mente subconsciente) ningún programa de limitación, ningún residuo o remanente de dolor o frustración, ninguna creencia errónea o negativa que pueda ya impedirnos vivir en la paz, el gozo y la realización, cocreando en plenitud nuestra realidad desde el corazón.

Porque siempre lo exterior depende de lo interior. Y lo que tu hagas o emitas a “otro” o a la Vida, a ti mismo te lo haces y emites. Esta comprensión profunda, en la medida que es sentida e integrada, hace que se actualicen o desarrollen en nosotros virtudes muy elevadas, como son la empatía, la compasión (en su más puro y productivo sentido), el servicio y la responsabilidad por nuestras vidas, pensamientos, sentimientos, palabras y obras.

Llegó entonces la hora, en este escenario de cambios y develamiento sin precedentes, de madurar, comprender y asumir nuestro enorme potencial como individuos y como colectivo, porque CREER es CREAR.

5. Ciencia y Espíritu: dos aspectos de una sóla y misma Cosa

Comprendo que ciertas nociones fundamentales no puedan ser fácilmente captadas en un primer momento, sobre todo si sólo está siendo utilizado el hemisferio cerebral izquierdo (intelectivo, analítico-discursivo). Sin embargo, la Vida nos dotó de dos hemisferios cerebrales, cada uno con sus legítimas y necesarias funciones; y ambos están diseñados para complementarse perfectamente y darnos una visión más completa e íntegra de nuestro ser y de la realidad en que vivimos.

Es por las funciones propias del hemisferio derecho que nosotros podemos llegar a captar y sobre todo sentir -e incluso experimentar, eventualmente- la unidad inherente a todo lo que existe; donde cada parte está relacionada con las demás, formando un Todo pleno de sentido, y donde principios arquetípicos atraviesan todos los niveles de realidad, relacionando íntimamente unas partes con otras, dentro de este “orden implicado” del que habla el biólogo Rupert Sheldrake.

Siempre habrá -como es natural- quien rechace de plano esta información, escudándose en un falso escepticismo, pretendidamente científico. Pero el verdadero escéptico no se cierra en banda ante algo que a priori realmente no puede negar o afirmar. No muestra el dogmatismo, fanatismo y prejuicio propios de los actuales (y pasados) inquisidores científicos y religiosos, tan refractarios al progreso y a la recta y genuina práxis científica. El verdadero escéptico, en cambio, está abierto a lo que pueda ser demostrado o probado (ahora o más adelante), y a lo que él mismo pueda experimentar y comprobar en sí mismo.

En este sentido, yo felicito y saludo al ateo que tiene el coraje y la lucidez de hacer apostasía de su propio ateísmo, para acceder a una mayor comprensión y experiencia de la realidad, más allá de los extremos y dogmas de las religiones instituidas y del cientifismo-nihilismo materialista.

Sólo quienes han dejado atrás la infantil etapa de lactancia de ideologías, pueden comenzar a caminar el sendero de la auténtica espiritualidad (que forma unidad indisoluble con la auténtica y más avanzada CIENCIA), donde hallarán solución todas las paradojas, contradicciones y condicionamientos artificiales, internos y externos.

6. Cuida y prepara tu jardín interior

Así pues, por todo lo considerado y por todo lo que cada uno por su cuenta podrá indagar y discernir, recordamos de nuevo y recalcamos que el paso decisivo para el Cambio Global es la transformación interior de cada individuo.

Sí tú no cambias interiormente, no esperes que la realidad que experimentas en tu vida vaya a cambiar de un modo sustancial. Y si cada persona dentro de cada sociedad en el planeta no realizase la transformación interna necesaria que la lleve o conduzca a la paz y a la armonía estables y duraderas, no podríamos esperar que como colectivo fuésemos a lograr la liberación, pacificación y abundancia que anhelamos.

Afortunadamente, hay un factor decisivo que está llevándonos “en volandas” hacia el Gran Cambio: nos movemos ahora en una zona de la galaxia (más cerca de Alción, estrella de las Pléyades alrededor de la cual gira nuestro sol; y en progresivo alineamiento con el sol central de la galaxia) irradiada por energías de altísima frecuencia vibratoria.

Ellas nos están llegando en enormes cantidades, coincidiendo con el término de un gran ciclo cósmico de 25.000 años (tiempo aproximado que tarda nuestro sistema solar en completar su órbita alrededor de Alción), y están acelerando exponencialmente el proceso de maduración o crecimiento conciencial en las personas.

Aunque, por otro lado y de forma inevitable, dichas energías también están provocando importantes cambios geológicos y climatológicos, siendo realmente ellas (y no el CO2, como sostiene el interesado fraude científico que lidera Al Gore) las auténticas agentes detrás del cambio climático, al afectar al sol (alterando sus patrones de actividad) y a todo su sistema planetario.

Entonces, si bien el hombre con su comportamiento irresponsable, depredador y negligente ha dañado mucho el medio ambiente y contribuye a amplificar los efectos negativos del cambio climático, éste tiene fundamentalmente un origen cósmico.

Otro aspecto clave de este proceso, en lo que respecta a la evolución de la conciencia humana, es que por efecto de las citadas energías también se produce una CRIBA EVOLUTIVA EN LA HUMANIDAD, al decantarse o polarizarse los individuos en una de entre dos tendencias básicas o inclinaciones que, sin embargo, son fruto de las continuas elecciones y decisiones del individuo. Tales tendencias son: el servicio a los demás como a sí mismo (polaridad positiva); y el servicio exclusivo a sí mismo (polaridad negativa).

Ambas decantaciones implican necesariamente un firme y sostenido desarrollo volitivo y experimental por parte del sujeto, aunque siempre -en un momento dado- quienes eligieron la opción egoísta se verán compelidos (al padecer en sí mismos las consecuencias de sus actos) a rectificar y volver a decidir, eligiendo esta vez la vía más natural y elevada: el servicio desinteresado, el Amor Incondicional.

Empero, y por esa constante ejercitación de la voluntad y el uso de recursos internos que suscitan intensas experiencias y realizaciones parciales, aún la vía del egoico servicio a sí mismo supone un mayor desarrollo personal -pero en sentido negativo- con respecto a la inmovilista tibieza de una gran parte de la población, que vive alienada, estancada, y no se moviliza ni para bien ni para mal, permaneciendo en un estado cuasi “vegetativo” o de “piloto automático”.

Hablamos efectivamente de la indiferencia, atonía, cinismo y pasividad de quienes eligen no elegir ni tomar postura, contemporizando continuamente con lo que el sistema les ofrece, haciendo “la vista gorda” a la iniquidad y caminando por las sendas trilladas y prefijadas que los controladores imponen a la sociedad, vista por éstos como un gran rebaño destinado a la explotación en el más amplio (y despiadado) significado de la palabra. Aquellos sujetos tibios habrán de “repetir curso”, pues no son aptos para ningún tipo de “cosecha” (ni la positiva ni la negativa).

7. Finaliza la hora oscura que precede al amanecer

Un gran ciclo está a punto de terminar, y nuestro planeta -junto a la Humanidad sobre él- ya han mostrado y seguirán mostrando en modo creciente que nos encontramos en un proceso de disolución-desintegración y caos de los viejos e insostenibles paradigmas y formas que fueron protagonistas durante los últimos miles de años.

Sin embargo, esto no ha de ser visto con temor o desesperanza, tal como el Sistema pretende con sus continuos y falsos mensajes fatalistas sobre el 2012, propagados machaconamente a través de artículos, libros, programas y películas de cataclismos e invasiones extraterrestres.

Es obvio que los controladores están particularmente empeñados en tergiversar el sentido original de esta fecha en el calendario maya, donde es señalada sólo como una referencia temporal para el cambio de ciclo, conforme a sus mediciones astronómicas, sin que ello implique en absoluto la ocurrencia de esos apocalípticos e interesados escenarios que la élite global proyecta, tendentes a dar otro giro de tuerca a sus aspiraciones de control y dominación sobre los pueblos y los recursos.

Mas todo aquel que haya logrado afinar su sentido crítico, su discernimiento y su intuición, sustrayéndose así de la hipnosis colectiva que inducen los mass media, comprenderá y sobre todo sentirá sin lugar a dudas que este tiempo que ahora vivimos representa una grandiosa e irrepetible oportunidad para un nuevo y mejor comienzo, donde construir una nueva sociedad en base a paradigmas más elevados, íntegros, saludables, armónicos y humanitarios.

Porque el mundo no se acaba. Lo que realmente se acaba es un modo de civilización intrinsecamente nocivo, suicida e inviable; insostenible tanto para el planeta cuanto para los seres humanos que lo hemos tenido que padecer durante milenios. Lo que por fin se disuelve son las tinieblas de lo que ha sido una muy oscura y larga noche para la Humanidad.

Felizmente, y como es natural, siempre a la noche -por más negra que fuera- le siguió un nuevo y claro día. Ahora lo que viene es un renacer, una limpieza y una renovación tan enormes como benéficos e imparables.

Con todo, es bastante probable que la Tierra realice ajustes o cambios más o menos intensos en su superficie, coincidiendo sobre todo con la cíclica inversión de los polos magnéticos, que se acerca a medida que el campo magnético terrestre cae hacia el Punto Cero (disminuyendo con ello la velocidad de rotación de nuestro planeta), como afirma el reconocido científico y escritor Gregg Braden.

De forma simultánea -y directamente conectado con lo anterior-, la Resonancia Schumann (la Frecuencia Base o “latido” de la Tierra), que había permanecido en 7.8 hz desde que se tienen registros de ella, ha venido acelerándose progresivamente a partir de 1980.

Esto se experimenta muy llamativamente por parte de muchas personas -incluído un servidor-, que reportan la vívida sensación de que el tiempo transcurre a mayor velocidad que de costumbre, y el día parece haberse “acortado” drásticamente, quedando reducido a unas 16 horas “de las de antes”. Así, percibimos extrañados cómo los minutos, horas, días, semanas, meses, estaciones y años pasan literalmente “volando”, nada que ver con apenas cinco o diez años atrás.

Pues bien, se estima que cuando la Resonancia Schumann alcance los 13 hz y el campo geomagnético haya llegado al Punto Cero, la Tierra detendrá su rotación, para posteriormente comenzar otra vez a girar -pero en sentido contrario al anterior- al cabo de dos o tres días (que las tradiciones y profecías de diversas culturas y épocas señalaron como “de oscuridad”).

En el ínterin, se habrá consumado la inversión polar (que podrá ser parcial o completa) y, en realidad, se habrá producido un Cambio Dimensional en toda regla. Y tras la oscuridad, de nuevo, se hará la Luz.

Lo cierto es que ya las más antiguas tradiciones de diversas culturas dejaron constancia de cambios cíclicos similares en el pasado, como apunta Braden.

Por tanto, todo ello no es más que la lógica mutación y reordenamiento que corresponde a una nueva fase en la evolución o crecimiento del planeta, así como de su Humanidad; y todos estamos llamados a comprender y acompañar este proceso natural, para -en serena confianza- afinar nuestros seres en orden a adaptarlos a estas nuevas frecuencias, más sutiles y elevadas, siendo nosotros -desde el corazón- el cambio que anhelamos ver en el mundo.

Es así como, para quienes esto elijamos, la manifestación de la Nueva Tierra y de la Nueva Humanidad se sentirán como el haber pasado de la noche al día, o como el haber salido de un antro tóxico e insalubre para encontrarnos respirando el más puro y limpio aire de la montaña, en una mañana radiante donde se nos abre un horizonte de infinitas posibilidades de expansión, realización y servicio. ¿Te apuntas?

Freeman, webmaster de Liberación Ahora

NOTA: el artículo entero es una exposición de carácter divulgativo, y dada la amplitud y hondo calado de la información presentada, no es ni pretende ser un trabajo completo o exhaustivo.

La intención es dar a conocer a la sociedad estas importantes y decisivas claves en este preciso momento de la Historia, trasmitiéndolas del modo más asequible, claro y preciso posible. Animo -además- al lector a que indague, analice, reflexione y discierna por sí mismo estos contenidos, quedándose con aquello que le resuene interiormente y dejando a un lado lo demás.

Estimo que -tal como el humano puede concebirlas en su limitada mente- no hay algo así como “verdades absolutas”, y que lo que llamamos Verdad reside únicamente en el Todo (del cual formamos parte o, más bien, somos). Y aún la última afirmación, por lo dicho, es sólo una sucesión de meras palabras.

Como dijo Jiddu Krishnamurti al disolver la Orden que fue creada para erigirle como Instructor del Mundo, “la Verdad es una tierra sin caminos“.

Por eso, les sugiero humildemente que no crean a priori nada de lo expresado en el artículo, ni esperen encontrar “la verdad” (o la “salvación”) en escrituras, personas, organizaciones o ideologías de cualquier tipo. Mejor encuéntrense y créanse a Sí mismos. Eso es Todo. Y si el material presentado puede inspirarles -siquiera mínimamente- en tal dirección y propósito (que es individual, único e intransferible), habrá cumplido plenamente su función.

Es mi sincero deseo que el texto pueda ser de utilidad y provecho al mayor número posible de personas, y que cada uno pueda hallar su propio y mejor camino (o no-camino), libremente.

Muchas gracias, Salud, Fuerza y Paz.

Freeman

Artículo publicado originalmente en El Blog Alternativo

Artículos de Freeman en El Blog Alternativo



18 junio 2009

LA COMPLEJIDAD DE LA ÉTICA


Trasversales

Luis M. Sáenz

La complejidad de la ética

Revista Iniciativa Socialista (primera época de la actual revista Trasversales) , número 76, verano 2005


La méthode 6: Éthique, Edgar Morin, Seuil, Paris, 2004

Edgar Morin completa El Método con la aparición de su sexto volumen: Éthique. En cierta forma, el más importante, aunque impensable sin los cinco volúmenes anteriores (editados en España por Cátedra) y sin otras de sus obras esenciales, como Terre-Patrie. No puede decirse que sorprenda a quienes hayan seguido la obra de Morin, pues en gran medida ya podían haberse hecho una idea bastante clara de la concepción ética de Morin... y, sin embargo, representa algo nuevo y necesario expresado con gran sencillez. De hecho, me parece uno de los libros más importantes para este comienzo de siglo. Más que reseñarle, pretendo reflexionar en torno a él, invitando a que otras y otros también lo hagan y lleguen a sus propias conclusiones.

Morin no es un “moralista”, un predicador de normas y de “buenas costumbres”. No nos presenta una lista de cosas que deben hacerse y otra de cosas prohibidas. El seguimiento de morales normativas puede llegar a resultar humanamente muy doloroso y destructivo en ciertas circunstancias, pero intelectualmente y éticamente resulta una “vía fácil”, en la que desaparece el cuestionamiento de lo que hacemos y la perplejidad ante lo real. En Morin, la ética “No es una norma arrogante ni un evangelio melodioso. Es el hacer frente a la dificultad de pensar y de vivir” [p. 224].

Poco antes, encuentro un párrafo que, en gran medida, concentra gran parte de lo que en este libro se dice: “La ética es compleja porque es de naturaleza dialógica y debe afrontar con frecuencia la ambigüedad y la contradicción. Es compleja porque está expuesta a la incertidumbre del resultado y comporta opción y estrategia. Es compleja porque carece de fundamento aunque sí sea posible reencontrar sus fuentes. Es compleja porque no impone una visión maniquea del mundo y renuncia a la venganza punitiva” [p. 223].

Querría llamar la atención, en primer lugar, sobre la introducción de la estrategia en el corazón mismo de la ética. Sin estrategia, no hay auto-ética. Dicho así, fuera del contexto general, podría pensarse que se está hablando de una ética meramente utilitarista, o de una subordinación de los medios a los fines. Nada más alejado del pensamiento de Morin. La estrategia resulta imprescindible tanto a la hora de la toma de decisiones como para el control sobre las consecuencias de nuestros actos. Una ética sin estrategia se reduciría a un brutal “hágase (mi) justicia y húndase el mundo a mi alrededor”.

Si la ética toma cuerpo a través de estrategias y opciones, se debe, en primer lugar, a la necesidad de afrontar la contradicción, una contradicción que no es dialéctica, sino dialógica. Eso quiere decir que estamos hablando de contradicciones que no se superan y suprimen en una unidad superior, de antagonismos complementarios que se mantienen y dan lugar a la complejidad de lo real. En este caso, a la complejidad ética. Enfrentados, por ejemplo, a un abanico de posibilidades de las que podamos decir que “todas son malas”, nos encontramos, por un lado, ante la necesidad de elegir, y, por otro lado, a la de hacerlo a través de una estrategia permanentemente en cuestión que trate de “minimizar” los daños de la opción tomada y que no renuncie a la duda sobre ella, que mantenga una actitud vigilante hacia sus efectos y consecuencias para tratar de paliarlos, o incluso para revisar y cambiar la decisión tomada -que puede haber dejado de ser la “menos mala”-, sin renunciar en ningún caso a fomentar la emergencia de nuevas posibilidades más positivas que las presentes o darnos cuenta, simplemente, de que habíamos tomado decisiones equivocadas.

He reflexionado sobre algunos ejemplos, un tanto extremos quizá, pero que pueden servir para tocar tierra y que, en todo caso, reflejan también la lógica de situaciones mucho menos dramáticas a las que hacemos frente todos los días.

Un grupo terrorista ha secuestrado un avión con 400 pasajeros, y se sabe, con certeza o con una probabilidad muy alta, que pretenden estrellarlo en un lugar que provocará -o podría provocar- una catástrofe de grandes dimensiones, causando la muerte de decenas de miles de personas. ¿Debe el gobierno de turno dar la orden de derribar el avión, con todos sus pasajeros?

Sin duda, la primera componente estratégica de esta decisión -”política”, pero con una dimensión ética evidente- es hacer todo lo posible para que el dilema no se plantee en los términos “tirar el avión, matando a todos sus pasajeros / permitir que siga su curso, asumiendo que una enorme catástrofe es altamente probable”. Puede usarse la diplomacia, la negociación, las concesiones, la búsqueda de formas de intercepción, la adopción de medidas para que la catástrofe no sea tal... Eso, es sin duda, lo primero, la estrategia prioritaria, y ya en sí misma portadora de conflicto, ya que se plantearán preguntas como “¿qué concesiones pueden hacerse?”. Pero, en todo caso, si fracasa y si el dilema se presenta en tales términos, optar por “malas vías” será inevitable y tendrá que hacerse sin plena seguridad de estar “eligiendo bien”, o con la convicción de que se haga (o no haga) lo que se haga se hará una mala elección.
Una respuesta ética posible sería decirse “si tiró el avión, yo soy el responsable de la muerte de quienes van en él, no podría luego mirar a la cara a sus familias, mientras que de la catástrofe los culpables serían otros, los terroristas, no sería mi responsabilidad”, y deducir de ahí que no hay que tirar el avión. En ese razonamiento hay una gran parte de verdad, pero no está nada clara la conclusión ni la ausencia de responsabilidad en el segundo de los casos. No tengo ni idea de lo que pensaría Morin al respecto, pero tengo la impresión de que esa forma de abordar el problema no sería precisamente “moriniana”, es decir, no encaja en la interpretación que yo hago de la “propuesta” ética de Edgar Morin.

Yo creo que el gobernante citado sí es responsable de la decisión de derribar o no derribar el avión. Podría decir que es “responsable”, pero no “culpable”, aunque no creo que esto solucione nada salvo para quien tranquilice su conciencia con una etiqueta. El dilema sigue planteado. Y es un dilema terrible, porque implica, en cierta forma, lo que Valente, en uno de sus poemas, describía como la obscenidad de elegir a los muertos. Pero está ahí. Quiero aclarar que no sé qué haría yo en tales casos, quizá mi cobardía ética, además de mi incompetencia, sea una de las razones por las que me aterra la simple idea de ocupar un cargo de representación política. Pero el dilema está ahí, o, mejor dicho, estaría si tal cosa llegase a ocurrir.

En cierta forma, en esta fría especulación que no debe afrontar la tragedia real más que como hipótesis, lo que es muy diferente a encararla en la realidad, me inclino por creer que la opción de tirar el avión no sería descartable y que, incluso, podría ser la “menos mala”. Pero esta opción tampoco es trivial o evidente. Para llegar a ella, habría que tomar en cuenta, por ejemplo, en qué medida podemos saber las consecuencias del atentado, hasta qué punto la catástrofe es segura o sólo probable, cosa sobre la que resulta difícil que hubiese una evaluación exacta, “numerizable”. Pero también valorar la posibilidad de que el atentado no llegue a producirse, de que sólo sea un “farol” y los terroristas lo cancelen en el último momento -y para valorar eso habría que jugar con la información que sobre ellos se tenga, si es que se tiene-, o de que los viajeros estén preparando una “rebelión” que pudiese reducir a los secuestradores... Y en todo ello habrá una enorme carga de incertidumbre. De hecho, quien tome esa tremenda decisión en vez de dejar que las cosas sigan rodando y ver qué pasa, nunca sabrá si es la mejor. Nunca sabrá si la catástrofe habría llegado a producirse realmente. Será responsable, y para algunos culpable, de por vida.

Dilemas similares, aunque quizá no tan intensos, se plantean, por ejemplo, en la tensión entre dos adecuadas “guías de conducta” -que no “mandamientos”- como “no mates a nadie” y “no permitas que maten y torturen a otros si puedes impedirlo”. En cierta forma, estoy hablando de los interrogantes éticos y políticos que nos plantea la guerra, la violencia y el uso de la fuerza. Hay quienes tienen respuestas tajantes absolutas ante ellos, pero yo no las tengo, y creo que Morin tampoco. Al menos, no las ofrece en su libro, lo que para mi es señal de sabiduría.

¿Hay que admitir un genocidio? Si utilizando la fuerza -la guerra incluso- contra los genocidas se puede parar la masacre, ¿es legítimo hacerlo? ¿Debe hacerse? Yo diría que sí, pero hay matices. Pues, en primer lugar, toda guerra contra tiranos mata inocentes, es prácticamente inevitable, incluso si se intenta evitar. Así que vuelve a ponerse en juego el dilema entre las muertes que se evitan y las muertes que se causan, lo que no es un asunto meramente cuantitativo, aunque tampoco puede evitarse tomar en cuenta ese aspecto de la cuestión (no es lo mismo causar la muerte de 300 “inocentes” para evitar la de 100.000 personas, que matar a 15.000 para salvar a 20.000). Además, ese tipo de acciones son llevadas a cabo por Estados o, quizá, en el futuro por instituciones internacionales, en cuyo comportamiento la ética no suele ser decisiva a la hora de tomar decisiones. Pero no acaban aquí las dificultades ético-políticas. Por mucho que repugne nuestro sentido de la “equidad”, no es lo mismo políticamente haberse planteado, en su momento, una acción armada en Ruanda que pensar en una en Chechenia en los peores momentos de la acción genocida del Estado ruso. Hay una razón muy simple para ello: Rusia es una potencia nuclear. Desde luego, no es justo que eso garantice a sus gobernantes un trato diferente. Pero dudo de una “ética” que forzase a adoptar una decisión política que no tomase en cuenta el inmenso riesgo que para la humanidad podría representar una confrontación nuclear. Por ello, en todos estos casos, ya no se trata sólo de decidir qué “es justo” y qué no lo es. Se trata también de las consecuencias de lo que hacemos y, por tanto, de una estrategia flexible -en lo político, pero también una estrategia ética- que las prevea y las valore, una estrategia abierta a su propia mutación a partir de esa vigilancia. Pues, por descontado, entre hacer la guerra a Rusia y acoger a Putin en “la pandilla” hay muchas vías intermedias.

Otro dilema sobre el que se ha hablado mucho es sobre la validez de la tortura si permite que un secuestrador cuente dónde está un niño capturado, que perdería la vida en caso de no ser localizado rápidamente. Tampoco hay respuesta trivial a ello. Personalmente, tendería a decir que quien tenga el convencimiento absoluto, fundado en razones, de que así podrá rescatar al niño quizá deba utilizar la tortura, pero que si lo hace deberá ser juzgado y condenado por ello, aunque tal vez -sólo tal vez- la salvación del niño, si se produce, puede ser un atenuante, aunque no un eximente.

Así que la ética no nos dice qué hacer en cada situación posible, sino que, más bien, nos obliga a evaluarlas y nos guía en cierta medida, con sus criterios, a la hora de desarrollar estrategias y tomar decisiones.
Pero las cosas son aún más complicadas. Bastante difícil es ya tener que elegir entre unas u otras consecuencias. Pero es que, incluso cuando éstas pueden parecer claras a corto plazo, y raramente ocurre así, existe un elemento añadido de incertidumbre ligado a lo que Morin ha denominado “ecología de la acción”: las consecuencias de la acción no dependen solamente de las intenciones que quien la realiza, sino también de las condiciones del contexto en el que tiene lugar; a largo plazo, las consecuencias de la acción son impredecibles. Incluso aquello en lo que no vemos riesgos aparentes puede terminar teniendo muy malas consecuencias. Las buenas intenciones pueden abrir la puerta al horror, mientras que acciones carentes de honestidad pueden dar lugar a efectos positivos. Esto vuelve a poner de relieve la importancia de la estrategia, no porque ésta pueda disolver esa incertidumbre, que no puede, sino porque nos permite mantener una vigilancia sobre lo qué ocurre, para detectar cualquier signo de que, efectivamente, nuestros actos están dando lugar a aquello que no deseábamos.

¿Quiere decir esto que da igual hacer una cosa u otra? ¿Qué da igual hacer que no hacer? No, claro está. Desde luego, el “no hacer” no existe, las consecuencias de una aparente inacción pueden ser más nefastas que las de cualquier explícita acción. Y no es igual hacer una cosa que otra. Si alguien desconocido va a ser atropellado por un coche y podemos evitarlo, hagámoslo. Es posible que se trate de un tipo que se dirige a matar a 15 personas, o de un futuro genocida de decenas de miles de seres humanos, y luego podremos arrepentirnos de haberle salvado. Pero con lo que sabíamos en ese momento preciso y de forma acorde a una ética de la solidaridad y la cooperación humana “lo ético” es salvarle. Así que la conciencia de los límites de la ética y del corto alcance de nuestro control sobre los efectos de lo que hacemos no conduce a la pasividad, al nihilismo o a la indiferencia. Pero si debe servir para que, como señala Morin, nuestra ética sea modesta y en constante revisión.

Edgar Morin considera la “ética individualizada” o autoética como una emergencia, “una cualidad que sólo puede aparecer en condiciones históricas y culturales de individualización que comportan la erosión y frecuentemente la disolución de las éticas tradicionales...” [p. 97]. Personalmente, tengo la impresión de que esa consideración es correcta si se habla, más que de la autoética en cuanto tal, del surgimiento de procesos de “generalización” de ella en sociedades en las que la autoética no es una “desviación”, sino que, en cierta forma, tiende a “normalizarse” y a tener una presencia tanto o más importante que la de las “éticas comunitarias”. Respecto a éstas, Morin señala tanto la capacidad de creación de solidaridades y ayudas mutuas que puede tener en el seno de la comunidad de que se trate, como la carga de rechazo y odio que pueden arrojar sobre las otras comunidades. Por mi parte, echo en falta esta vez un resaltado más claro de otro de los riesgos que pueden y suelen acompañar a las “éticas comunitarias”: una extraordinaria violencia interna contra sus propios individuos para “adaptarlos” a esa ética gregaria y una violencia aún mucho mayor contra quienes, pese a todo, aparecen como “desviantes”, “mutantes morales”. De hecho, creo que con mucha frecuencia las “éticas comunitarias” no son tanto “éticas” que funcionan en el marco de una determinada comunidad, sino que se convierten en el propio principio definidor de qué está dentro y qué está fuera de la comunidad.
En todo caso, para nosotros, hijos e hijas de nuestra época, pero también sus madres y padres, no resulta pensable y digna una ética que no sea auto-ética, pero ésta debe incluir tanto nuestro propio egocentrismo como la vinculación con los demás. Rechazar el egocentrismo haría inviable una sociedad humana; de hecho, pienso que quien se odia y desprecia a sí mismo odia y desprecia también, inevitablemente, al resto del mundo. Pero con igual fuerza se impone la necesidad y la fuerza del vínculo social, de la cooperación, de la solidaridad, de la comprensión mutua, del amor y hasta de la cortesía... “Cada cual vive para sí y para el prójimo de manera dialógica, es decir, tanto de forma complementaria como antagonista. Ser sujeto es conjuntar el egoísmo y el altruismo”. “Toda mirada sobre la ética debe reconocer el carácter vital del egocentrismo así como la potencialidad fundamental del desarrollo del altruismo” [p. 15].

Ética y política no son la misma cosa, aunque una fuerte tendencia nos mueva a ver, en quien difiere políticamente de nosotros, un “desviado moral”, un “discapacitado ético”. No obstante, no son dos cosas separadas. “No se puede ni separar ni confundir ética y política. Las grandes finalidades éticas necesitan casi siempre una estrategia, es decir, una política, y la política necesita un minimum de medios y de finalidades éticas, sin que eso la reduzca a la ética” [p. 85]. La complejidad de esta relación, la radical debilidad del realismo banal y del utopismo banal, el conflicto y complementariedad entre convicción y responsabilidad, son analizados por Morin a lo largo de un capítulo del libro [p. 85-93], en el que formula como pregunta ética-política clave la siguiente: “¿como salir de la prehistoria del espíritu humano? ¿cómo salir de nuestra barbarie civilizada?” Y, ante una pregunta cómo está, que nunca tendrá una respuesta acabada y definitiva, nos advierte de que no se trata de eliminar los antagonismos ni alcanzar la armonía, sino de la creación de una sociedad compleja, diversa y conflictiva, pero en la que tengan mayor presencia la cooperación, la solidaridad, la responsabilidad, la compasión...

Casi cien páginas después [pp. 185-186], Morin afirma la urgencia de conjugar ética y política en “una antropolítica que integre los imperativos de la ética planetaria”. Una ética planetaria que, a su entender, requiere nueve tomas de conciencia capitales: de la identidad humana común a través de la diversidad; de la comunidad de destino ente los seres humanos y entre éstos y el planeta; de que la incomprensión destroza las relaciones humanas; de la finitud humana en el cosmos; de nuestra condición como “terrícolas” y de nuestra relación con la biosfera; de la necesidad de combinar el pilotaje consciente y reflexivo de la humanidad con el pilotaje eco-organizador de la naturaleza; de la responsabilidad y solidaridad planetaria hacia las criaturas de la tierra, de la responsabilidad y solidaridad hacia las siguientes generaciones; de la Tierra-Patria como comunidad de destino, de origen y, también, de perdición, como seres condenados al sufrimiento y a la muerte.
El reto es, dice Morin, “superar la impotencia de la humanidad para constituirse en humanidad, de donde se deduce la necesidad de una política de la humanidad”, que se daría como horizonte “asegurar, como prioridad material, la disponibilidad de agua, alimentos, energía, medicamentos, y como prioridad moral la reducción de la subordinación y la humillación sufrida por la mayor parte de la población del globo” [p. 186].

La ética que nos propone Morin es ética de resistencia a la crueldad. Pero también es ética creadora de realización de la vida humana. “No niego la salvación por masoquismo o gusto por el dolor; en ella me impide creer un mínimo psíquico de racionalidad. Pero la renuncia a la Salvación, a la Promesa, me impulsan aún más a adherir a la poesía de la vida. Donde hay desesperanza, la poesía de la vida, la participación, la comunión y el amor aporta alegría y plenitud” [p. 227]. Y termina así el libro: “Amad lo frágil y perecedero, pues lo más precioso, lo mejor, incluyendo la conciencia, la belleza y el alma, son frágiles y perecederos” [p. 232].
Imprescindible lectura.