16 julio 2006

¿QUÉ NOS DEJÓ EL MUNDIAL?

Por Marcelo Colussi*


Terminó la fiesta futbolística. Ahora, como dijo Antonio Machado: "Vuelve el pobre a su pobreza, / Vuelve el rico a su riqueza / Y el señor cura a las misas". Pero ¿qué nos dejó toda esta locura de un mes de duración?

14 de julio de 2006

Desde Caracas (Venezuela)

A los italianos la alegría del triunfo; a los franceses la tristeza de la derrota. A los alemanes, el amargo sabor de la decepción por no haber llegado a la final en su propia casa. Y al resto del mundo -aunque también vale la pregunta para franceses, italianos y alemanes-, a todos: ¿qué nos queda?


Por lo pronto, durante estos 30 días en que nuestras vidas se vieron inundadas de fútbol, murieron 2.419.200 personas de hambre en todo el mundo al mismo tiempo que se gastaron 77.760 millones de dólares en armamentos. Todo ello, en el mismo lapso en que se disputaban estos 64 partidos vistos hasta la saciedad por televisión, de los que se habló, se escucharon noticias, se llenó la opinión pública global -la final del 9 de julio, de hecho, fue el evento más visto de la historia por la mayor cantidad de televidentes simultáneos-. Aunque, claro está que el Mundial de Fútbol no tiene nada que ver con esas circunstancias trágicas de la vida social: con Mundial o sin Mundial ni el hambre ni la parafernalia militarista se detienen. Esos son fenómenos que responden a otras lógicas, a otras historias. Pero, ahí está el quid de la cuestión: ¿no hay relación entre una cosa y otra?

Tanto fútbol, toda esta marea universal de fútbol profesional, toda esta monstruosa campaña mediática que pone a los campeonatos mundiales de fútbol como la noticia más importante del planeta ¿no tiene alguna ligazón con lo que sucede y no se sabe, con lo que no difunden los medios de comunicación? Dicho de otra forma: ¿por qué es tan imperiosamente importante un campeonato mundial de un deporte profesional? ¿Por qué en los medios de comunicación no se habla con la misma fruición del hambre en el mundo, o de las guerras de invasión?

Dicho esto pareciera que nos estamos colocando en una posición antipopular, que nos desligamos de una de las cosas más gustadas por todos los pueblos, que no nos interesa la fiesta del fútbol. Pues no. Simplemente nos permitimos un momento de análisis en el medio de los pitos y bocinazos, entre las banderas y este carnaval que pareciera no dejar rincón del mundo sin conmocionar. Los seres humanos, todos, absolutamente todos, necesitamos fiestas, gozamos de ellas; es más: tenemos derecho al esparcimiento, no podemos vivir sin diversión. Y la fiesta del fútbol sin ningún lugar a dudas juega como uno de los grandes atractivos de las sociedades modernas. Pero en todo esto hay ’gato encerrado’, hay algo más que una explosión de alegría popular espontánea.

Realmente: ¿qué nos dejó el Mundial?

Por lo pronto la ratificación de que el fútbol profesional del siglo XXI seguirá las pautas de aquel jugado en las últimas décadas del XX. Es decir: defensivo, especulativo, donde el esquema de cinco delanteros quedó irremediablemente en la historia, y que los partidos con muchos goles -5, 7 o 10- se fueron para no volver nunca más.

Nos deja también la ratificación de la supremacía de los mismos equipos de siempre así como el triunfo del fútbol europeo sobre el latinoamericano, y la debilidad del africano que no termina nunca de despegar.

Este Mundial nos deja la sensación que están dándose avances en la lucha contra el racismo; por lo pronto aparecieron en los estadios enormes pancartas llamando a combatirlo, y muchas de las escuadras europeas estuvieron integradas en buena parte por jugadores negros. No sabemos si eso es una buena noticia, si debe tomarse como un paso adelante en la lucha contra la exclusión, o si habla del triunfo de las actitudes ’políticamente correctas’ (en la década del 30 del pasado siglo esto era impensable). ¿Será que progresamos? Lo cierto es que, más allá de muchos negros en los equipos de blancos, eso nos deja la duda respecto a si no estamos ante el triunfo de lo cosmético, de la imagen mediática. Si pronto tuviéramos un Mundial de Fútbol Femenino, ¿estaremos con ello ante la derrota del machismo?

Este Mundial nos deja la clara evidencia que, tal como van las cosas, el fútbol es el ’circo’ moderno más importante, por delante de cualquier otro tipo de distracción y de cualquier deporte, demostrando también que la noción de amateurismo ha quedado en la historia. Nos deja también la evidencia rotunda que todo su circuito mueve fortunas, extendiéndose por un sinnúmero de negocios, desde ropa deportiva a publicidad, desde derechos de televisión al internet. Ello evidencia, también, que la FIFA dispone de un poder fabuloso que no cualquier institución tiene. Desmontar esto, hoy por hoy -así como desmontar cualquier gran negocio de las grandes multinacionales capitalistas- se ve una tarea enorme, titánica. Por lo pronto ya se levantan voces pidiendo la realización de los mundiales cada dos años en vez de cuatro. ¿Habrá que olvidarse entonces para siempre del deporte amateur? ¿Seguirá la arremetida del show futbolístico? Si así fuera -y todo indica que hacia eso vamos dentro del modelo de libre mercado- esto ratifica que hay algo más que simple euforia popular, pasión de multitudes.

Pero lo que quizá nos deja este recién terminado campeonato es la rotunda certeza que todo el circuito del fútbol profesional y su fiesta máxima, el Mundial, es una perfecta arma mediática de manipulación social. ’Llenar la cabeza de fútbol’, que la gente se olvide de todo y entre en la locura de este carnaval interminable, pareciera ser la consigna: ricos y pobres hermanados gritando por su bandera nacional saltando sobre las diferencias de clase. Nunca más oportuna que en este caso la frase de Einstein: ’el nacionalismo es la enfermedad infantil de la humanidad’. Terminada ’Alemania 2006’ ya empiezan los preparativos para el nuevo circo: ’Sudáfrica 2010’, y ya se están disputando las futuras sedes 2014 y 2018. ¿Es sólo la pasión popular por el fútbol?

Cortina de humo, distractor, ’pan y circo’ moderno, además de buen negocio: el poder lo sabe y lo aprovecha perfectamente. A título de ejemplo veamos lo dicho por Heinz Dieterich en su artículo ’Washington lanza el militarismo alemán y japonés contra el Tercer Mundo’, aparecido en ’Rebelión’ el 5 de junio pasado, con motivo de la nueva doctrina militar alemana que permitirá la expansión bélica de los germanos, incluso por fuera de su territorio, a partir de la estrategia global de Estados Unidos: ’En el nuevo y todavía secreto ’Libro Blanco’ militar, que el gobierno [alemán] quiere ratificar hasta el 12 de julio, se equiparan ciertos atentados con el ’caso de defensa’, a fin de poder declarar el estado de emergencia y usar las Fuerzas Armadas dentro del país. La fecha gubernamental del 12 de julio pretende, obviamente, aprovechar la histeria colectiva del Mundial de Fútbol, que termina en la noche del 9 de julio, para llevar a cabo la nefasta involución constitucional del país’. Es sólo un ejemplo, pero los mismos se podrían repetir hasta el infinito (en Italia durante el fascismo, en Argentina durante la última dictadura militar, etc.) ¿Por qué tanto, pero tanto fútbol? ¿Se trata realmente de la fiesta popular, o montándose en un sentimiento espontáneo de los pueblos hay ahí una sórdida manipulación? ’Piensa mal y acertarás’, dice el refrán.

Como conclusión, entonces, si algo nos deja el Mundial es la convicción que ’En la sociedad tecnotrónica el rumbo lo marcará la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caerán fácilmente en el radio de acción de personalidades magnéticas y atractivas, quienes explotarán de modo efectivo las técnicas más eficientes para manipular las emociones y controlar la razón’, como dijo sin vergüenza y con total naturalidad Zbigniew Brzezinsky, asesor presidencial de Ronald Reagan.


* Psicólogo y licenciado en filosofía. Italo-argentino, desde hace 15 años vive y trabaja en el ámbito de los derechos humanos en Centroamérica. Ensayista y escritor, ha publicado en el campo de las ciencias sociales y en la narrativa.

13 julio 2006

EL SEÑOR DE LA GUERRA

El término lo empezamos a escuchar en los medios de comunicación cuando EE.UU. se preparaba a invadir Afganistán. Los Warlords son estructuras de poder nacidas en la guerra y para la guerra, y cuya única manera de vivir y enriquecerse es perpetuar la guerra; con un poco de suerte, los mismos señores de la guerra son los que se hacen con el control de la ayuda internacional, creando toda una red clientelar. El señor de la guerra controla su territorio, como si de un señor feudal se tratara: da protección a quien en ellos habita, ellos le dan sostén económico, y a sobrevivir todos.

El Señor de la Guerra, película protagonizada por Nicolas Cage, no va de esto; en esta película, el Señor de la Guerra es un traficante de armas ucraniano (Yuri Orlov, no confundir con el activista de los Derechos Humanos) que inicia su andadura comercial en los inicios de los 80. Vemos la evolución del mercado ilegal de armas con la caída de la Unión Soviética, al abrirse al expolio el arsenal de la exigua potencia. Desde los populares Kalashnikov, pasando por mísiles, hasta llegar a helicópteros de combate: todo tiene un precio de compra y otro de venta.

Su mejor cliente es un tal André Baptiste, ficticio presidente de Liberia. El personaje no es otro que el sanguinario el presidente liberiano
Charles Taylor, que se mantuvo en el poder hasta que empezó a incomodar. Refugiado primero en Nigería, fue puesto a disposición de la ONU en Monrovia, para que fuera transferido al tribunal de La Haya donde será juzgado por los crímenes de guerra en Sierra Leona. No puede elegirse otro continente mejor que el africano, y otro país que Liberia, para desarrollar esta película, por sus infinitas guerras olvidadas, con el consabido y consentido comercio de armas que enriquece a todo el mundo.



Precisamente, el Kalashnikov es el arma que con mayor alegría desfila por la pantalla. No es para menos, ya que es el arma más popular del mundo, por su versatilidad, su fácil manejo, su relativa ligereza y sobre todo porque mata muy barato: en Irak, donde la demanda es alta,
te puedes hacer con uno de ellos por solo 75 dólares, unos 60 euros, lo que se gastan algunos en un fin de semana. El Kalashnikov es tan popular que es el arma que podemos ver blandiendo en Somalia, Sierra Leona, Liberia, Palestina, Irak, Afganistán y resto de guerras así como flanqueando a Osama Bin Laden es sus videos.


De las frases escuchadas en la película me quedo con estas:
- Hay un arma por cada doce personas en el planeta. La única cuestión es cómo armamos a los otros 11. (Yuri Orlov)
- Sobre el Kalashnikov: de todas las armas del vasto arsenal soviético no hay otra más rentable que la Avtomat Kalashnikova modelo de 1947, comúnmente conocida como la AK-47, o Kalashnikov. Una elegante y simple aleación de cuatro kilos de acero forzado y contrachapado, que no se rompe, no se encasquilla y no se calienta. Puede ser disparada aunque este recubierta de barro o llena de arena. Es tan fácil que hasta un niño la puede usar y las usan. Los soviéticos pusieron este arma en una moneda. Mozambique la puso en su bandera. Después del final de la guerra fría, el Kalashnikov se ha convertido en la mayor exportación del pueblo ruso, después del vodka, el caviar y los novelistas suicidas. Una cosa es segura, nadie haría cola para comprar sus coches. (Yuri Orlov)

- Vendo [armas] a la Izquierda y a la Derecha. También a los pacifistas, pero no son los clientes más regulares. (Yuri Orlov)

- Las balas cambian más rápido los gobiernos que los votos. (Frase del traficante Simeon Weisz)
- Creo que hay labores más prestigiosas. Controlar los aresenales nucleares. Pensaras que son más críticas para la seguridad del mundo. Pero no es así. Nueve de cada diez víctimas de guerra son asesinadas con rifles de asaltos o armas ligeras, como las tuyas. Esos misiles nucleares permanecerán en sus silos. Tus AK-47 son realmente el arma de destruccióm masiva. (el agente Valentine de la INTERPOL al traficante Yuri Orlov)

El único fallo que le veo a la película es la voz que ha doblado a Nicolas Cage, con reminiscencias a Forrest Gump. Es una película que hay que ver; es una denuncia de la realidad del comercio internacional de armas, en una línea del cine estadounidense que comienza a cuestionarse el orden anárquico mundial, con películas como esta o como
Syriana. Además es una película apoyada por la propia Aministía Internacional. Autor de este texto: M. Atitar de la Fuente (Madrid, España - tomado de su blog)

11 julio 2006

VANDANA SHIVA: LA DEMOCRACIA DE LA TIERRA


Entrevista a Vandana Shiva, activista india, escritora e intelectual

Por Kazim Tirmizey

Vandana Shiva es una activista india, escritora e intelectual. Entre sus libros se encuentran Water Wars: Pollution, Profits and Privatization: The Plunder of Nature and Knowledge y The Hijacking of the Global Food Supply. Mantuve la entrevista en marzo de 2006, y en ella hablamos sobre su último libro, Earth Democracy: Justice, Sustainability, and Peace.

Tirmizey: ¿De qué trata su libro Earth Democracy?

Shiva: Earth Democracy trata realmente sobre la vida más allá de la globalización corporativa. Sobre otro modelo, sobre otras maneras de actuar, y no sólo en el futuro sino sobre el mundo que se está constituyendo aquí y ahora.Usted afirma que necesitamos evolucionar desde una democracia agonizante a una democracia viva.

¿Puede explicar qué quiere decir?

Lo primero que quiero decir es que la democracia que tenemos está realmente muerta en cuanto que no responde ya a los deseos de la gente. Tanto si se trata de gobiernos que van a la guerra contra la voluntad de los pueblos como si se trata de gobiernos que imponen alimentos transformados genéticamente. La muerte de la democracia se produce cuando la gente no tiene libertad. También digo que es una democracia muerta porque se sirve de las “libertades” de las corporaciones para aniquilar a las personas. Para mí, el ejemplo más dramático de esto ha sido el que 40.000 campesinos se quitaran la vida en una década a consecuencia de las normas de la globalización corporativa. Y cuando esas normas se impulsan en nombre de la libertad, entonces es una democracia asesina.

¿Cómo sería una democracia viva?

Una democracia viva es aquella en la que la gente puede tomar decisiones sobre sus vidas e influir sobre las condiciones en las que vive- cómo cultivar sus alimentos, en qué condiciones se producen sus ropas; la libertad de elegir cómo se educan sus hijos; la libertad de establecer las condiciones de acceso a la sanidad. Eso es una democracia viva. Para la gente, una democracia viva es la que se reina en donde ellos están. Una democracia viva es aquella que afecta a todos los aspectos de la vida, no sólo de la vida humana, porque nos encontramos en un momento de la evolución en el que cualquier libertad de la especie humana debe incluir la de otras especies, si no nunca tendremos libertad humana.Un informe reciente de la ONU sobre el Desarrollo Mundial del Agua afirma que el 20 por ciento de la población mundial no tiene acceso a agua potable.

¿Cómo gestionaría una democracia viva las reservas de agua?

Yo he visto como este magnífico país, India, se ha convertido de un país donde todas las comunidades tenían agua- bien por medio de pozos o procedente de los arroyos primaverales o de los ríos- en parte de ese 20 por ciento que no tiene acceso a ella. La escasez de agua ha sido consecuencia de la tala comercial de los bosques. El primer movimiento en el que participé como joven activista y científica fue el de Chipko, para detener la tala con el fin de defender nuestros ríos y nuestros arroyos. El agua se destruye cuando Coca-Cola consume entre un millón y medio y dos millones de litros diarios en cada una de sus fábricas. Esa escasez es la que movió a las mujeres de Plachimada a cerrar una de las plantas de Coca-Cola en su pueblo. Es esa misma escasez la que ha llevado a la gente a luchar contra otras 50 fábricas de Coca-Cola que habían destruido agua. El agua quedó afectada cuando el Banco Mundial y Estados Unidos nos impusieron la denominada Revolución Verde en 1965-1966. No fue una revolución verde porque se basaba en el riego intensivo- un cultivo que necesita diez veces más agua-. Todo ello ha originado un profundo descenso de los acuíferos y el llenar de presas nuestros ríos. Todas las comunidades que viven aguas abajo de un río con una presa, carecen de agua. Todas las comunidades de una región en donde la “revolución verde” ha subvencionado el bombeo de las aguas subterráneas tienen los pozos secos, los aljibes secos, y se encuentran con una grave escasez de agua.

¿Cómo gestionaría una democracia viva los recursos de agua?

Los pueblos proporcionan agua, y los ríos muertos reviven, cuando las comunidades actúan conjuntamente y deciden cambiar del modelo de agricultura química a la agricultura orgánica. Nuestras aldeas, en una democracia viva, se comprometen a no permitir en sus pueblos los productos químicos, los organismos transformados genéticamente, o la privatización del agua. En una democracia viva, la gente puede usar diez veces menos agua sólo con usarla de forma ecológica y aprovechando cada gota. En una democracia viva, el agua pertenece a todos y se conserva colectivamente porque -al contrario de las explotaciones privadas- la conservación debe movilizar a la comunidad. No se puede conservar de forma individual sino de manera comunitaria

En su libro, a menudo se refiere a Gandhi y le cita. ¿Puede hablarnos sobre Gandhi como fuente de inspiración de La Democracia de la Tierra?

Mi más honda inspiración en Gandhi es el reconocimiento del swaraj, es decir de la autorregulación. Que no se limita al nivel nacional, sino también al nivel local y a nivel personal. Uno no se puede autorregular salvo que tenga autoorganización. De ahí que el concepto de democracia en el pensamiento de Gandhi se refiera a la capacidad última de la gente para organizar colectivamente sus vidas y su comunidad.El segundo principio impactante de Gandhi en el que me he inspirado es el swadeshi, que significa la capacidad creativa de todos los seres humanos y de todas las comunidades para producir lo que necesitan. En la globalización, y en esta democracia asesina que tenemos, la idea es que todos deberíamos ser consumidores en lugar de productores de cosas y creadores de ideas y bienes. En eso reside la raíz de la pobreza. Es preciso que reivindiquemos nuestra capacidad de crear y producir.

Finalmente, creo que el mejor regalo que nos hizo es la consagración del rechazo a colaborar con normas injustas e inmorales. Él lo denominó satyagraha. Hace poco, nuestro Gobierno ha firmado lo que llamaría un Acuerdo Monsanto con el presidente Bush para promover en India cultivos y productos transformados genéticamente. Cuando nuestras leyes penalizan que los campesinos conserven las semillas pero permiten a Monsanto venderlas, como el algodón BT, y matan a nuestros campesinos, tenemos que mantenernos firmes y decir que no vamos a cooperar con esas leyes. Viviremos conformes con otras leyes superiores: las leyes del planeta, las leyes ecológicas, y las leyes humanas, nuestras leyes morales.

¿Cuáles cree usted que son los motivos para la aparición de los fundamentalismos y del terrorismo?

El reciente incremento de los fundamentalismos religiosos es, a mi juicio, la sombra de la globalización corporativa. Tiene sus raíces en la inseguridad que produce la globalización. La semana pasada, cuando se produjo un atentado terrorista en un templo de Varanasi- una de las ciudades más antiguas, con 5.000 años de existencia- ,en lugar de entrar en conflicto, los hindúes y los musulmanes se unieron en su diversidad y pluralismo y celebraron la llegada de la primavera, los colores de Holi, como ejemplo de nuestra diversidad.

¿Cuándo fracasa esa celebración de la diversidad?

En primer lugar, cuando la gente se siente insegura y, en segundo, cuando los políticos no quieren una democracia económica, no quieren que la gente tome decisiones sobre lo que produce y lo que consume, y desvían el debate sobre la democracia hacia el odio y el miedo al Otro. En un contexto de inseguridad y en el marco de la muerte de la democracia económica, el crecimiento del fundamentalismo religioso termina por convertirse en el mejor yacimiento de voto cautivo. No resulta sorprendente que haya un crecimiento del fundamentalismo religioso en Estados Unidos. Como tampoco es una sorpresa que ese aumento del fundamentalismo religioso en India se iniciara en 1991, tras la institucionalización de las nuevas políticas económica sobre liberalización del comercio. El terrorismo tiene unas raíces parecidas. Es la reacción de aquéllos a quienes se les ha despojado de voz. El terrorismo es el grito de los sin voz. El terrorismo no se desarrolla si la democracia prospera porque ésta asegura que su voz se oye y la disidencia se tiene en cuenta. Aunque resulta evidente en todo el mundo que la cuestión terrorista es el problema de la carencia de oportunidades para influir en el propio destino, el terrorismo no se percibe en los medios de comunicación principales como la cólera de los desposeídos sino como el de gente que tiene algún defecto genético.

Nadie nace terrorista, sino que se convierte en terrorista. El hecho de que el terrorismo esté creciendo debería obligarnos a analizar qué es lo crea las condiciones para ese crecimiento. El caldo de cultivo es la codicia de las corporaciones que quieren controlar cada gota de agua, cada gota de petróleo, cada centímetro de tierra, cada germen en este planeta. Ese tipo de codicia produce enormes exclusiones. Esas exclusiones van a generar violentas respuestas si no se restaura rápidamente la democracia pacífica. La mayoría de la gente no es consciente de que en India ya están controlados grandes sectores por quienes se adhieren a ideologías basadas en la exclusión y que recurren a métodos violentos. Es un fenómeno inevitable si se desposee y excluye a millones de personas de sus auténticos medios de subsistencia y de libertad.

¿De qué forma las mujeres promueven las culturas centradas en la vida?

Las mujeres son promotoras de esas culturas a causa de la muy antigua división del trabajo, en la que se dejaba que las mujeres se ocuparan de la vida, mientras que los hombres se desentendían de ella para alcanzar la gloria, para llevar a cabo conquistas, y se mantenía a las mujeres en circunstancias menos favorables para obtener un trabajo asalariado. La división del trabajo encomendó a las mujeres conseguir el sustento y a los hombres el mercado. La experiencia en la supervivencia ahora es imprescindible para la creación de economías vivas, centradas en la vida, y las mujeres lo están haciendo, bien sea a través del ahorro de semillas, el ahorro de agua, o por la forma de compartirla. Por medio de la creación de sistemas ecológicos de producción de alimentos y el control descentralizado de la agricultura, las mujeres se encuentran a la cabeza de las reformas de una economía no dominada por el control patriarcal de las corporaciones mundiales. Habitualmente, se define el patriarcado dentro de los límites del hogar, sin embargo cada vez más las fuerzas patriarcales consideran este hermoso planeta como si fuera su casa, en la que les gustaría disponer de todo el poder, capacidad, creatividad y productividad al margen de las mujeres. Pero las mujeres están decididas a no consentirlo. Hace dos semanas, precisamente, tuvimos una celebración en nuestra granja con 150 mujeres miembros de Navanya, el movimiento que puse en marcha, y todas ellas se comprometieron a mantener la seguridad alimentaria en sus manos; a conservar las semillas en sus manos, y no como una retórica vacía, ni como un simple slogan, sino como una manera cotidiana de vivir y que establece una diferencia fundamental.

¿Cómo evolucionar desde el mundo en el que vivimos hacia la democracia de la Tierra?

Creo que lo primero que hay que hacer es centrar nuestras vidas en la Tierra y no en la dependencia de las corporaciones o en la institución denominada Organización Mundial del Comercio, que sólo tiene diez años de existencia. Por supuesto, cada uno de nosotros estamos en diferentes puestos: algunos como profesores, otros como científicos, otros como jóvenes en paro, otros trabajan en condiciones de esclavitud. Cada uno desde sus diferentes circunstancias, y cada uno tenemos que empezar esa recuperación desde el lugar donde nos encontremos. Tenemos que unir nuestras manos con otros que pueden estar haciendo las mismas cosas que nosotros u otras diferentes. Eso realmente no importa. Tomemos como ejemplo los alimentos: cada uno de nosotros puede tomar decisiones: si los alimentos que comemos son compatibles con la democracia de la tierra o si sirven para que reforcemos la globalización corporativa. Con cada gota de agua que bebamos se plantea una elección parecida. La energía que consumimos plantea la elección entre una democracia de la Tierra o la dictadura de nuestra época. Las elecciones son ilimitadas, sólo tenemos que empezar a reconocer que nunca se da una situación en la que cualquier ser humano no tenga posibilidad de elegir. Y si no existe posibilidad de hacerlo entonces, al menos, se puede elegir decir que no.

¿Puede hablarnos sobre la gestación de este libro?

El libro surgió por dos razones: una de ellas, el que durante demasiado tiempo el movimiento de gentes que defienden su libertad ha sido etiquetado como movimiento contra la globalización. Y se ha dicho de forma repetida que “Esas gentes saben lo que no quieren pero no tienen idea alguna de lo que quieren.” Pensé que había llegado el momento de decir, a quienes creen que no sabemos lo que queremos, que lo sabemos muy bien, y que por ello, cuando la globalización corporativa se venga abajo por su falta de sostenibilidad ecológica y social, estaremos allí.

La segunda razón para escribir el libro fue porque me di cuenta de que los movimientos populares eran fuertes y podían serlo más si reconocían que no importaba lo diferentes que fueran- unos trabajando por el respeto de los derechos humanos, otros en defensa de las especies salvajes, otros por la soberanía alimentaria de los pequeños agricultores y sus familias en todo el mundo- porque cada uno de ellos eran una pieza del mosaico, parte de un tejido en el que se combinaban el cuidado de la Tierra y la defensa de las condiciones de la vida humana en el planeta, al mismo tiempo que se esforzaban por conseguir la justicia social. Todos esos esfuerzos no eran aislados, eran similares y realmente eran esfuerzos por la paz. Creaban las condiciones para la paz en una época en la que se nos dice continuamente que el camino hacia la paz es más guerra y más violencia.

¿Puede hablarnos de cómo surgió su conciencia política y ecológica?

Mi conciencia política y ecológica se ha desarrollado en varias etapas. Yo era una física entusiasta de la energía nuclear que me formaba para entrar en nuestra elite de la energía nuclear. Mi hermana, que era médico, me concienció de algo en lo que los físicos nucleares nunca piensan: que las radiaciones nucleares son peligrosas para la salud. Fue la primera vez en que me desperté a un mundo más allá de las inofensivas ecuaciones.

Mi siguiente paso fue el participar activamente en el movimiento Chipko cuando comprobé que los bosques del Himalaya iban desapareciendo a toda velocidad. Yo había crecido en sus bosques. Mi padre había sido conservador forestal y en mi infancia y juventud había observado un cambio terrible, lo que me llevó a convertirme en voluntaria del movimiento. El paso siguiente se produjo en 1982 cuando el ministerio de medio ambiente empezó a pedirme estudios. Ello llevó a la creación de la Research Foundation for Science, Technology, and Ecology. A través de ella realicé estudios participativos con comunidades y actividades de investigación que tuvieron éxito. Ganamos pleitos legales, conseguimos parar minas, monocultivos y la cría de langostinos.

El siguiente momento clave fue en 1994, el año en que sufrimos el crecimiento del terrorismo en Punjab. Estudié el Punjab para comprender por qué la tierra de la revolución verde, que había recibido el Premio Nobel de la Paz, se había convertido en una tierra de guerra. Empecé a establecer conexiones entre la violencia, el fundamentalismo, el terrorismo, la degradación ecológica, los sistemas económicos no democráticos y el desarrollo contra la voluntad de los pueblos. Fue el mismo año del desastre de Bhopal, que mató a 3.000 personas en una noche y que desde entonces ha ocasionado la muerte de un total de 30.000. Me vi obligada a examinar la agricultura industrial como un sistema bélico. Y me comprometí con la agricultura ecológica como sistema pacífico.

En 1987 me invitaron a una reunión donde las corporaciones presentaron sus planes para patentar semillas, semillas genéticamente modificadas, y conseguir tratados de libre comercio para impedir que nadie más tuviera libertad para hacer las cosas a su manera y cultivar sus propios alimentos. Decidí que tenía que empezar a recoger semillas y a proteger la biodiversidad. Desde entonces he trabajado con millones de campesinos para decir no a la OMC y al GATT, y con miles de agricultores- 200.000- para poner en marcha una alternativa.He mencionado los suicidios de agricultores. El año 2006 ha sido, para mí, el año en el que he empleado una gran parte de mis energías en generar esperanza entre nuestras comunidades de campesinos, para que el callejón sin salida, las economías genocidas y las economías suicidas no sean la única salida. Podemos crear nuestras propias economías y no tenemos que esperar hasta que nuestro Gobierno nos diga cómo hacerlo. Sólo necesitamos volvernos hacia nosotros mismos para obtener el permiso.

Kazim Tirmizey es un periodista independiente que informa para la radio comunitaria CKUT en Montreal, y para Free Speech Radio News

10 julio 2006

ALLEN GINSBERG TREPA POR CHILE (1960)


Por Vadim Vidal

En enero de 1960, el poeta beatnik Allen Ginsberg estuvo en Chile. Vino por dos semanas y se quedó tres meses, la mayoría del tiempo en la casa de Nicanor Parra.Carreteó con Gonzalo Rojas, Ernesto Sábato, Violeta Parra, Teillier y toda la taquilla pensante de la época. Y los que se acuerdan de esos días, de esto se acuerdan.

ALLEN GINSBERG era pop cuando no existía el pop y actuaba como rockstar a pesar de que el rock contaba recién sus primeros pasos, y fue activista gay cuando no existía el gay power. Lo suyo era la poesía beat, el misticismo y el vagabundeo. Eso lo trajo a Chile en enero de 1960.En esa época, en Chile era usual que las universidades realizaran congresos durante el verano. Programado entremedio de un congreso de Psicoanálisis en la Universidad de Chile, y otro de escritores chilenos en la de Valparaíso, el "Primer Encuentro de Escritores Americanos" en la Universidad de Concepción fue la razón de la visita ginsbergiana.

Además de su amigo Lawrence Ferlinghetti (el otro poeta norteamericano perteneciente a la tribu de la Beat Generation que lo acompañó), entre las visitas ¡lustres de ese encuentro estuvieron Ernesto Sábato, Miguel Arteche, Nicanor Parra, Volodia Teitelboim. Gonzalo Rojas fue el de la idea: "Todo esto se gestó en noviembre de 1959, cuando me contacté en San Francisco con la librería de Ferlinghetti, City Lights, donde mandé una invitación a cuatro escritores de la Beat Generation. Vinieron dos. Jack Kerouac se excusó".

Cuenta Rojas que para Ginsberg y compañía fue muy extraño que los mandaran llamar desde una punta del mundo y como anécdota, recuerda que los organizadores ofrecían traer a las esposas o parejas de los participantes, por lo que Ginsberg mandó pedir dos pasajes en primera clase, "una para él y la pareja con que andaba". Pero llegó solo.Nicanor Parra no los conocía, ellos tampoco a él, aunque Parra era citado como influencia para su poesía: en 1954, el poeta chileno había editado los "Poemas y Antipoemas" y el 56, Ginsberg dio a la luz su célebre "Howl" ("He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas/ arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de una dosis furiosa..."). Desde Las Cruces, el antipoeta se recuerda: "Él estaba más bien en la onda gay, era lo que más le interesaba". Cuenta la leyenda que cuando le preguntaron en el aeropuerto a qué había venido a Chile, Ginsberg respondió "Vengo a coger", pero Parra no confirma la anécdota, ni tampoco lo hizo Ginsberg en una entrevista concedida a Noreste en 1987 .

Según la evasiva respuesta de Ginsberg, "puede ser (que haya dicho eso). En Santiago conocí a mucha gente, salíamos a los bares de la calle Alameda... Tengo muchos amigos en Santiago". "Y sepa Moya si lo hizo, esa era su vida privada", acota Parra.

No hay mayores registros de la visita y la mayoría de quienes la recuerdan lo hacen de un modo anecdótico, como si hubiera venido a Concepción y luego hubiera hecho sus maletas de vuelta a San Francisco. Pero la verdad es que el poeta se quedó un rato largo. Así lo contó el propio Ginsberg en Apsi en junio del 1987, a Sergio Marras: "Viajé por todo Chile. Estuve en Ancud en la casa de un poeta de allí. Su familia tenía una envasadora de pescado, y comí mucho pescado en tarro. Salí a pescar. Crucé Los Andes hacia Bariloche. También fui a Temuco. Me interesaban los araucanos y sus hierbas. Así que las busqué hasta que las encontré. Esas hierbas eran muy celebradas en la época. Producían efectos novedosos".

En efecto, Ginsberg anduvo en Chiloé tras la pista del chamico, una hierba mapuche que se la había recomendado el poeta Jorge Teillier antes de abrir al congreso sureño. Teillier lo había interceptado a la salida del Hotel Panamericano, en Santiago, y aprovechó de entrevistarlo para Ultramar, la revista de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En esa nota, según Teillier, su aspecto era "entre predicador religioso, comerciante ambulante y guerrillero cubano: frondosa barba, melena, desaliñado atuendo y un equipaje consistente en un gran bolso de buhonero y una caja de cartón".

Ángel Parra, que también estuvo con el poeta, cuenta desde París que éste se adaptó muy rápidamente a Santiago y que fue a San Diego a comprarse un overol azul. "De esos que tienen pantalón", recuerda su tío Nicanor en el Litoral Central. "Y nada más, ropa interior, no. Evidentemente que eso llamaba la atención".

Bueno, Ginsberg también llamaba la atención cuando hablaba. En Concepción dijo que era "urgentemente necesario importar algunos kilos de marihuana para los escritores chilenos a fin de despertar su dormida percepción". Para Gonzalo Rojas, "llegó haciéndose, un poco presuntuosamente, el dueño de la cosa, como el desafiante". En todo caso, cuenta que eso era "pintoresco, simpático, con aire de mundo, y sirvió para ventilar al país".

Nicanor Parra se acuerda que Ginsberg se adueñaba de los recitales de poesía. Años después, Parra siguió recitando junto a él en Nueva York y en distintos congresos y siempre llevaba algo preparado para hacerle el peso.

En su paso por Concepción, Allen Ginsberg se instaló ante mil personas en el Foro de la Universidad, leyó poemas de su libro "El Aullido", en inglés, y el escritor Fernando Alegría, que lo había traducido, lo iba leyendo en español en forma simultánea. Se robó la película.Entre las anécdotas penquistas, todos los que estuvieron con él recuerdan su visita al mineral de Lota. Cuenta Rojas: "A la salida de las sesiones, que terminaban como a las cinco de la tarde, me iba con todos a Lota.

Salíamos volando para alcanzar a llegar a la salida de los turnos de los mineros que habían entrado a las cuatro de la mañana, y que venían todos tiznados desde el fondo. Entonces yo les dije ¿quiénes son los valientes que se atreven a bajar al pique?, y éstos se atrevieron. Este era uno mucho más difícil y más profundo, había que meterse por las galerías. Me acuerdo que Ferlinghetti dijo que le recordaba cómo era la minería en Pennsilvania el siglo anterior. La visita le impactó y, de hecho, escribió un poema de eso, llamado Puerta escondida". Parra también estaba ahí y recuerda un chiste macabro: "Después de que vimos a los mineros volver del fondo de la tierra -todos éramos en ese tiempo marxistoides yo no sé quién le preguntó qué era lo que pensaba de esto, la explotación capitalista y él dijo: el mundo se divide en ricos y pobres. Estos ñatos han elegido ser pobres, que se cambien al otro bando: que se hagan ricos. Ese fue el chiste que hizo. Pero ese chiste hay que leerlo por debajo y por el lado, es muy complejo".

Luego de Concepción, el gringo beat visitó Ancud, Bariloche, Temuco y de vuelta a Santiago. Ginsberg nunca se quedaba en un solo lado y esta no fue la excepción. La capital era sólo la escala para aventurarse en la ruta inca que había efectuado su amigo William Burroughs siete años antes. Claro que en la pasada conoció al clan Parra en extenso y también la bohemia santiaguina de la época. Nicanor Parra lo hospedó cerca de un mes en su casa de La Reina y compartió con Violeta y Ángel Parra, que vivían cerca. Todo esto mientras esperaba que su amigo Ferlingetti, que había vuelto a Norteamérica, le enviara unos cheques que le permitirían ir a Perú y Bolivia.

Francisco Vejar, poeta y amigo de Jorge Teillier, dice que se contaban historias sobre su estadía en La Reina. Como que se inyectaba los brazos sin sacarse el chaleco. O que andaba trayendo un pasaporte que acreditaba médicamente que tenia que consumir "ciertas dosis" de drogas al día y que no se le podía privar de esas sustancias. Sustancias que, ciertamente, tenía problemas para conseguir. Gonzalo Rojas narra la irrupción que tuvo en el bar II Bosco, cuna de la bohemia santiaguina de entonces: "Me lo contaron, yo no lo vi, pero entró y gritó: ¡Vengo a buscar cocaína y maricones! Entonces, uno de los de ahí lo tiró de la chaqueta y le dijo: Ya, huevón, aquí está lleno de maricones y drogadictos, así que no venís a hacer ninguna cosa nueva". Agrega que "se hizo muy amigo de los escritores jóvenes ya que tenía sus devociones que todos saben, le interesaba mirar". Pero que no recuerda ningún escándalo mayor. Lo que ratificó el mismo Ginsberg en la entrevista que le dio a Sergio Marras: "No me enamoré de nadie, al menos particularmente, aunque le eché el ojo a un joven pintor que hacía unos dibujos muy buenos. No recuerdo su nombre".

Uno de los últimos poetas que Ginsberg aprovechó de conocer fue Pablo de Rokha, quien vivía frente a la Estación Mapocho después de su viudez. Vejar cuenta lo que Teillier le contó a él: "Carlos de Rokha, su hijo, que es un enorme poeta, le preguntó a Ginsberg ¿es verdad que usted es marica? y él le dijo que sí. Entonces Carlos le recomendó que no le dijera nada de eso a su papá porque si no lo iba a echar a patadas".

Con los años, la conversación que más recordó Ginsberg de su viaje fue la que sostuvo con los de Rohka: "Hablábamos de elecciones, de lo difícil que sería una elección en Chile si el Partido Comunista ganaba. Ellos decían entonces que, en ese caso, el Departamento de Estado intervendría, que Chile vivía a la sombra del imperialismo americano. En ese momento yo pensé que eran unos exagerados". El poeta beatnik hablaba en un castellano medio tarzanesco que aprendió durante sus viajes por el Caribe, cuando era marinero mercante. Pasaron otras cosas: al par de meses, Ginsberg quería arrancar de Santiago, ganoso de partir a Perú a probar la ayahuasca de manos de los indios amazónicos; y se enfermó, como le declaró en una carta a su amigo Sebastián Salazar Bondy. De los seis meses que pasó en Sudamérica, tres los pasó en Chile. Luego, partió a Perú, Bolivia, y se fue a la India, a exorcisar los dolorosos recuerdos de la muerte de su madre Naomi Ginsberg, presa de la esquizofrenia, a quien le dedicó su monumental letanía Kaddish que escribió en una sola noche. Poema que hizo poco antes de este viaje. Cuando ya era una leyenda viviente.

Fuente: Zona de Contacto de El Mercurio13 de junio de 2003

09 julio 2006

EL NUEVO HITLER

Mensaje a Berlin: el nuevo Hitler es Bush

Preguntaron al astronauta cómo se veía la tierra desde la luna, y respondió: Frágil . También dijo que se ve sin ninguna división de naciones. La vida que hay en ella, dice Leonardo Boff, es la mayor floración del proceso evolutivo, y hoy está amenazada, y de ahí la urgencia de cuidarla.


Por Ernesto Cardenal (*)

Los felicito a ustedes reunidos en un congreso por la paz en Berlín, y como se me ha pedido oficialmente un mensaje por no poder estar allí presente, les envío este: Así como en un tiempo el causante de las guerras fue Hitler, ahora el causante de las guerras es Bush. En un congreso como el de ustedes sería hipócrita no decirlo.

Bush ha declarado que no descarta ningún arma. Por lo tanto tampoco la nuclear. De hecho ha usado armas de destrucción masiva para combatir las armas de destrucción masiva de Irak (que no existían). El mayor terrorismo de estado es el de Estados Unidos, ha dicho el norteamericano Noam Chomsky. Ya antes Martin Luther King había dicho que su gobierno era el mayor productor de violencia en el mundo. Estados Unidos ha invadido 216 países (entre ellos el mío) y ya hace tiempo que Mark Twain había dicho que su bandera en vez de las barras y las estrellas debía ser la de los huesos cruzados y la calavera. Con Bush es peor, porque el presidente se ha puesto por encima de la Constitución, y por encima de toda ley nacional e internacional.

Los gobiernos de Europa deben exigir que Estados Unidos informe sobre las cárceles clandestinas que tiene en Europa, y el uso de los aeropuertos europeos para trasladar prisioneros a países donde se practica rutinariamente la tortura: como lo han denunciado medios de prensa norteamericanos, entre ellos el Washington Post. Hay ocho países extranjeros con cárceles secretas de Estados Unidos, según ha dicho el mismo Post.

Amnistía Internacional ha hablado de los gulags de Estados Unidos y ha dicho que uno de estos gulags es el de Guantánamo. Todos los derechos humanos son violados allí, y todas las leyes internacionales, en un territorio donde Estados Unidos no tiene derecho de estar, y el sólo hecho de visitarlo es ilegal.

En Guantánamo uno de los interrogadores dijo a un adolescente llamado Mohamed: “Este campo es para los que van a estar aquí para siempre. No pienses que volverás alguna vez a tu casa. Estarás aquí toda tu vida. No te preocupes, te mantendremos vivo para que sufras más”. Este joven ha dicho: “Antes yo tenía esperanza. Ahora que he venido a Guantánamo he perdido toda esperanza”. (Esto lo he tomado del norteamericano Catholic Worker).

En Guantánamo ha habido cienes de intentos de suicidio (350 durante el primer año y medio) y las autoridades les llaman: “Acciones manipuladoras de auto-daño”.

Estados Unidos tiene una nueva Gestapo. He estado allí, y muchos son conscientes de ello. Muchos no lo son, o están conformes con ello, como fue en Alemania hace muchos años. Las Iglesias también son responsables por su silencio.

No debe continuar la tolerancia del mundo, ni el secreto ni el silencio. Al iniciarse el Tribunal de Nuremberg el fiscal norteamericano, el juez Robert Jackson, declaró que para evitar esos crímenes había que hacer responsables de ellos a los gobernantes. Digo que lo mismo debe hacerse con Bush, Condoleezza Rice, Donald Rumsfeld, Paul Bremen, y otros. Pienso también que deben ser juzgados en Nuremberg.


La guerra en Irak es un crimen de guerra continuado. Lo que es peor, hay muchos otros países amenazados. Como latinoamericano alzo mi voz en defensa de Cuba y en defensa de Venezuela seriamente amenazados (y Cuba con la guerra económica más larga de la historia).

No negamos que Bin Laden y Al-Queda sean satánicos. Pero tampoco podemos negar que ambos fueron creación de Estados Unidos durante su enfrentamiento con la Unión Soviética en Afganistán. Estoy de acuerdo con Gunter Grass de que “el terrorismo sólo puede ser combatido con más justicia económica”.

Hay un Salmo que dice: “La justicia y la paz se besan”. Es porque la justicia y la paz están juntas. No hay justicia sin paz, ni paz sin justicia. Nuestra arma contra la guerra es el humanismo, considerando como dijo Martí que la Patria es la Humanidad. La guerra es la mayor amenaza de este planeta del sistema solar. Y la especie humana es una especie en peligro de extinción.

Finalizo diciendo con el teólogo alemán Karl Rahner que el cuerpo humano es sagrado. Es sagrado porque fue creado por Dios como lo creen todas las religiones de la tierra, y creado con todas sus funciones, incluso su sexualidad. Y además porque, como creemos los cristianos, en el cuerpo humano el Verbo se hizo carne. Defendamos la paz y la justicia, y defendamos los cuerpos humanos.

(*) Poeta y Escritor. Nace el 20 de enero de 1925 en Granada (Nicaragua). En 1935 ingresa al Colegio Centroamérica de los Jesuitas en Granada, donde hace sus estudios hasta terminar el bachillerato.

01 julio 2006

FLORECIMIENTO DEL REIKI

Maestro USUI


LA NACION (Buenos Aires) Viernes 25 de Abril de 2003

Ultima página

Con el reiki, la salud va de la mano de Oriente


Más de cien mil argentinos ya practican esta terapia japonesa



Se recurre a apretones de manos, abrazos, palmadas o caricias para expresar afecto. Pero, según quienes lo probaron, nada se compara con las manos sanadoras del reiki. La Asociación Argentina de Reiki (AAR), justamente, asegura que en el país el número de practicantes de esta terapia creció a más de cien mil en los últimos dos años, a pesar de la distancia prudencial que mantienen Iglesia y ciencia. Quizá por eso, para evitar controversias, sus cultores prefieren no hablar de cura, sino de armonización. Y prevén que en pocos años este método táctil difundido por el japonés Mikao Usui a principios del siglo pasado estará tan establecido como el yoga.
"Esa profecía ya se cumplió en Alemania, donde existe un fuerte movimiento del naturismo y la ecología. El reiki florece en las ciudades porque abre un canal a la naturaleza", comenta Claudio Márquez, presidente de la AAR y uno de los maestros más importantes del país, que el viernes próximo presentará su segundo trabajo sobre el tema en la Feria del Libro. "Reiki significa energía universal. Es la energía vital que emite el Sol y la recibimos como el oxígeno –explica–. Nuestra tarea es equilibrar esa cantidad de energía, porque ni en la euforia ni en la depresión funciona bien. Pero como es una técnica táctil, se popularizó la idea de dar reiki al otro. Aunque en realidad el método es para uno. Con las manos uno puede relajarse, controlar la mente y mejorar la vitalidad. O sea, al reiki hay que vivirlo. Igual que al yoga."
Chakras, posiciones
Y como el yoga, las manos del reiki actúan sobre los supuestos chakras o centros de energía. "Las posiciones coinciden con las glándulas corpóreas. Hay siete que son elementales: raíz, sakro, plexo solar, corazón, garganta, frente y coronilla. Los chakras transforman la energía natural en otra que produce armonía. No me atrevería a decir que esto provoca un efecto sanador, porque entraría en colisión con la medicina. Nosotros lo llamamos armonización." La gran diferencia con el yoga es que el reiki (al igual que otras prácticas como el feng shui, asimiladas a lo que se denomina New Age) despierta la sospecha de sectores científicos y eclesiásticos. Como lo expresa un documento episcopal emitido por el Vaticano en febrero último.
Para un buen católico está bien hacer yoga, escuchar música relajante, oír el horóscopo por radio o leer Harry Potter; pero hay que saber discernir por dónde pasa la verdad cristiana, dijo el monseñor Michael Fiztgerald en la conferencia de prensa para presentar un documento que prevenía sobre los peligros de la New Age. Por su lado, Márquez sostiene que el reiki está cerca de la ciencia. "El norteamericano James Oschmann detalló en dos libros las bases científicas de las disciplinas energéticas. Y en Estados Unidos, el National Health Institute publicó journals al respecto. De manera que es muy fácil disuadir a un antireiki, científicamente hablando", argumenta.
"Sabemos que no todos están de acuerdo con estos conceptos y hay desinformación, pero los tiempos van cambiando. Hoy son practicantes de reiki personas que antes negaban esta posibilidad", afirma Silvia Severino, reikista master con 10 años de trayectoria, que realiza armonizaciones a distancia (o sea, sin el paciente presente) y hasta acude a hospitales y clínicas para tratar a pacientes en terapia intensiva. "En estos casos, aunque siempre es altamente benéfico, el reikista debe ser muy respetuoso de las normas del lugar y las necesidades del paciente. La aceptación del reiki en hospitales y clínicas confirmó la necesidad de tenerlo en cuenta como terapia complementaria. No somos médicos, no recetamos ni diagnosticamos. Somos humildes canales de energía vital y permanentes testigos de bondades divinas", aclara Silvia.
El sistema Usui
Pero lo peculiar es que mientras Severino y otros reikistas destacan su apego a las doctrinas de Usui, en desmedro de otras técnicas, el periodista y ecologista Miguel Grinberg (ex editor de la revista Reiki Hoy) pone en duda la idea de autenticidad. "Resulta difícil determinar qué es el sistema Usui auténtico, porque no hay manera de diferenciar sus enseñanzas de las de su discípulo, el médico Chujiro Hayashi –aclara–. Incluso, supervivientes de los dos maestros alegaron que buena parte de las posturas manuales fueron codificadas por Hayashi. Y, además, desde la muerte de Usui, en 1926, muchos maestros japoneses ampliaron sus enseñanzas. Porque el reiki no es un libro cerrado."
La historia es aún más compleja. "El doctor Usui estructuró una terapia, porque la imposición de manos para sanar es una práctica milenaria –relata Grinberg–. De hecho, existen en Japón escuelas que no se identifican como reiki y no le admiten paternidad a Usui. Hoy, el reiki es una marca registrada por la nieta de Hawayo Takata: una hawaiana que introdujo el método en Occidente, cobrándoles 10.000 dólares a los 22 maestros que formó en California."
Aunque Grinberg es un defensor del reiki, que además aplica para uso propio, advierte sobre las malas interpretaciones. "Yo me aplico reiki y funciona. He curado una congestión de pecho y he neutralizado dolores musculares. Pero hay que ser muy prudente cuando uno habla de sanación. Si tengo una pierna con gangrena, necesito un antibiótico y atención médica en un hospital. Si me aplico reiki, lo más probable es que me muera por la gangrena."
Jorge Luis Fernández

23 junio 2006

SOMOS LA GENTE QUE ESTÁBAMOS ESPERANDO

La Ecología Espiritual expuesta en este libro es una herramienta para indagar intensamente los potenciales latentes de la persona, en armonía con su vocación natural de paz y el papel que puede desempeñar en el marco de una sociedad donde las calamidades que conocemos no predominen destructivamente. Surge con nitidez en este momento, la clara percepción de que sin un expansivo desarrollo metafísico, no podrán resolverse los grandes problemas del mundo material.

Lejos de la protesta ambiental inocua, SOMOS LA GENTE QUE ESTÁBAMOS ESPERANDO, traza las coordenadas de la llamada Eco-Civilización, invitándonos a replantear la normalidad vigente, reemplazando nuestro modo egoico por una expresiva conciencia de evolución.

Conceptos como eco-hábitats y comunidades, aldea intencional, agricultura orgánica, biorregionalismo, permacultura y tecnologías socialmente apropiadas son revisados en sustancia. Un credo trasformador se despliega en estas páginas con firmes intenciones de establecer un cambio esencial; éste es el momento, y toda la tierra es el lugar.

Miguel Grinberg resume en esta obra su visión sobre el nexo entre la espiritualidad y una cultura solidaria cuyos pilares están hoy construyendo pioneros planetarios en múltiples latitudes.

Publicado por KIER, Santa Fe 1260, Buenos Aires - Mail del autor: mgrin@uolsinectis.com.ar

02 junio 2006

CUANDO LA PAZ ES LA GUERRA


Discurso de una voz imprescindible del movimiento por una globalización justa

Cuando la paz es la guerra

Por Arundhati Roy

¿Qué es la paz en un mundo salvaje y militarizado? La escritora india examina el significado de la paz para los países pobres, saqueados y endeudados; para las 135 naciones cuyo producto suma la fortuna de menos de 600 multimillonarios; para los territorios ocupados; para los musulmanes en países no islámicos; para las mujeres en Irán, Arabia Saudita y Afganistán; para los parias de la tierra en general. Para ellos, dice, "la paz es la guerra".
La autora, sin embargo, no cae en la trampa de "hacer una distinción moral entre la indecible brutalidad del terrorismo y la indiscriminada carnicería de la guerra y la ocupación". El problema, resume, es cómo salir de la grieta en que nos tienen la paz "putativa" y el terror de la guerra. En este texto apunta algunas rutas:



Cuando anunciaron el Premio por la Paz de Sydney este año, fui sometida a unos comentarios bastante pícaros de aquellos que me conocen bien: ¿Por qué se lo dan a la mayor alborotadora que conocemos? ¿Nadie les dijo que no tienes un solo hueso pacífico en tu cuerpo? Y uno memorable: Arundhati didi, ¿qué es eso del Premio de la Paz de Sydney? ¿Hubo una guerra en Sydney que ayudaste a parar?

Hablando por mí misma, estoy absolutamente encantada de recibir el Premio de la Paz de Sydney. Pero lo debo aceptar como un premio literario que hace honor a una escritora por sus escritos, porque, contrario a las muchas virtudes que me atribuyen falsamente, no soy una activista, ni la líder de ningún movimiento masivo, y definitivamente no soy la "voz de los sin voz". (Sabemos, claro, que no hay tal cosa como los "sin voz". Sólo hay los intencionalmente silenciados o a los que se prefiere no escuchar.) Soy una escritora que no puede afirmar que represente a nadie más que a sí misma. Así que, aunque quisiera, sería presuntuoso decir que acepto este premio a nombre de aquellos que están involucrados en la lucha de los que no tienen poder y de los que están privados de sus derechos contra los poderosos. Sin embargo, permítanme aceptarlo como una expresión de solidaridad con cierto tipo de política, cierta visión del mundo, que millones de nosotros en el mundo compartimos.

Puede parecer irónico que una persona que pasa la mayor parte del tiempo pensando en estrategias de resistencia y conspirando para romper la putativa paz, se le otorgue un premio por la paz. Recuerden que vengo de un país esencialmente feudal –y hay pocas cosas más inquietantes que la paz feudal. A veces los viejos clichés guardan la verdad. No puede haber una verdadera paz sin justicia. Y sin resistencia no habrá justicia.

Hoy, no es sólo la justicia, sino la idea de la justicia lo que está bajo ataque. El asalto contra los sectores vulnerables, frágiles, de la sociedad es tan plena, tan cruel y tan inteligente –abarca todo y sin embargo tiene blancos específicos, es descaradamente brutal y sin embargo increíblemente insidioso– que su mera audacia ha erosionado nuestra definición de la justicia. Nos ha forzado a no ser tan ambiciosos y a reducir nuestras expectativas. Aun entre los bien intencionados, el amplio, magnífico concepto de la justicia gradualmente es sustituido por el reducido, mucho más frágil discurso de los "derechos humanos".

Este es un alarmante cambio de paradigma. La diferencia es que las nociones de igualdad, de paridad fueron desalojadas y dejadas fuera de la ecuación. Es un proceso de desgaste. Casi inconscientemente, comenzamos a pensar en justicia para los ricos y derechos humanos para los pobres. Justicia para el mundo empresarial, derechos humanos para sus víctimas. Justicia para los estadunidenses, derechos humanos para los afganos e iraquíes. Justicia para las castas superiores indias, derechos humanos para los dalits y adivasis (si es que llegamos a eso). Justicia para los australianos blancos, derechos humanos para los aborígenes e inmigrantes (la mayoría de las veces, ni eso).

Cada vez queda más claro que la violación de los derechos humanos es una parte necesaria e inherente del proceso de poner en práctica una estructura económica y política injusta y coercitiva en el mundo. Sin la violación de los derechos humanos a escala masiva, el proyecto neoliberal se mantendría en el reino de ensueño de las políticas. Pero, cada vez más, las violaciones a los derechos humanos son presentadas como la desafortunada, casi accidental secuela de un sistema político y económico, que, si no fuera por eso, sería aceptable. Como si fuera un pequeño problema que puede ser trapeado con un poco de atención adicional de algunas ONG. Por eso, en zonas con candentes conflictos –en Cachemira y en Irak, por ejemplo– los Profesionales de los Derechos Humanos son vistos con cierta sospecha. Muchos de los movimientos de resistencia en países pobres que luchan contra la enorme injusticia y cuestionan los principios subyacentes de lo que constituye la "liberación" y el "desarrollo", ven a las ONG de Derechos Humanos como modernos misioneros que llegaron a quitarle la fea facha al Imperialismo. Para distender el enojo político y mantener el estatus quo. La mayoría de los australianos votaron a favor de la relección del primer ministro John Howard, quien, entre otras cosas, llevó a Australia a participar en la invasión ilegal y la ocupación de Irak. La invasión de Irak probablemente pasará a la historia como una de las guerras más cobardes que se hayan librado. Fue una guerra en la que una banda de naciones ricas, armadas con suficientes armas nucleares como para destruir el mundo varias veces, acorraló a una nación pobre, falsamente la acusó de tener armas nucleares, usó a las Naciones Unidas para forzarla a desarmarse, luego la invadió, ocupó y ahora está en proceso de venderla.

Hablo de Irak, no porque todo mundo esté hablando sobre él (tristemente a expensas de que haya horrores en otros lugares que se desenvuelven en la oscuridad), sino porque es un signo de lo que está por venir. Irak marca el inició de un nuevo ciclo. Nos ofrece la oportunidad de ver en acción a la camarilla empresarial-militar que hoy se conoce como "Imperio". En el nuevo Irak, se quitaron los guantes.

Conforme se intensifica la batalla por controlar los recursos mundiales, el colonialismo económico, a través de la agresión militar formal, está de regreso. Irak es la culminación lógica del proceso de globalización empresarial en la cual el neocolonialismo y el neoliberalismo se fusionaron. Si nos atrevemos a asomarnos detrás de la cortina de sangre, podremos dar un vistazo a las despiadadas transacciones que se llevan a cabo entre bastidores. Pero primero, brevemente, el escenario mismo.

***En 1991 el presidente estadunidense George Bush senior montó la Operación Tormenta del Desierto. Decenas de miles de iraquíes murieron en la guerra. Los campos iraquíes fueron bombardeados con más de 300 toneladas de uranio empobrecido, lo que ocasionó que se cuadruplicaran los casos de cáncer entre los niños. Durante más de 13 años, 24 millones de iraquíes han vivido en una zona de guerra y les han sido negados alimentos y medicinas y agua limpia. Los niveles de crueldad no fluctuaron dependiendo de si los demócratas o los republicanos estaban en la Casa Blanca. Medio millón de niños iraquíes murieron debido al régimen de sanciones económicas anterior a la Operación Conmoción y Pavor. Hasta hace poco, al tiempo que se realizaba un cuidadoso recuento de cuántos soldados estadunidenses habían perdido la vida, no teníamos idea de cuántos iraquíes habían muerto. El general estadunidense Tommy Franks dijo: "No hacemos el conteo de los cuerpos" (se refería al conteo de los cuerpos iraquíes). Podría haber añadido: "No le hacemos a la Convención de Ginebra tampoco". Un nuevo y detallado estudio fast-tracked [publicado con rapidez debido a su importancia] difundido por la revista médica Lancet y extensamente revisada por expertos, calcula que 100 mil iraquíes han perdido la vida desde la invasión de 2003. O sea, 100 auditorios como éste llenos de gente. O sea, 100 auditorios llenos de amigos, padres, hermanos, colegas, amantes como ustedes. La diferencia es que hoy no hay muchos niños aquí –no olvidemos a los niños iraquíes. Técnicamente, a ese baño de sangre se le llama bombardeo de precisión. En el lenguaje común, se le llama carnicería.

Hoy, la mayor parte de esto es de conocimiento común. Aquellos que apoyan la invasión y votan por los invasores no se pueden refugiar en la ignorancia. Realmente deben creer que esta brutalidad épica es correcta y justa, o al menos aceptable porque es en aras de su interés.
Teología de la Liberación Empresarial Así que el mundo "civilizado", "moderno" –construido con tanto esfuerzo sobre un legado de genocidio, esclavitud y colonialismo– ahora controla la mayor parte del petróleo mundial. Y la mayoría de las armas mundiales, la mayor parte del dinero mundial, y la mayoría de los medios en el mundo. Los medios empresariales incrustados, en los que la doctrina de la Libre Expresión fue sustituida por la doctrina Libre (Si Estás De Acuerdo) Expresión.

El jefe de inspectores de armas de la ONU, Hans Blix, dijo que no encontró evidencia de armas nucleares en Irak. Se descubrió que cada pizca de evidencia producida por los gobiernos estadunidense y británico era falsa –ya fuese los informes de que Saddam Hussein le compraba uranio a Nigeria, o el informe producido por la Inteligencia británica que se descubrió que estaba plagiado de una vieja disertación estudiantil. Y sin embargo, antes de la guerra, día tras día, los diarios y los canales de televisión más respetados en Estados Unidos mencionaban en sus titulares la "evidencia" del arsenal de armas nucleares de Irak. Ahora resulta que la fuente de la "evidencia" manufacturada acerca del arsenal de armas nucleares de Irak era Ahmed Chalabi, quien (así como el general Suharto de Indonesia, el general Pinochet de Chile, el Sha de Irán, el Talibán y, claro, el mismo Saddam Hussein) fue financiado con millones de dólares por los viejos cuates de la CIA.

Y, así, un país fue bombardeado hasta el olvido. Es verdad que ha habido algunos murmullos de disculpas. Perdón, cuates, pero tenemos que seguir adelante. Ahora llegan nuevos rumores acerca de armas nucleares en Irán y Siria. Y, ¿adivinen quién informa acerca de estos nuevos rumores? Los mismos periodistas que sacaron las falsas "exclusivas" acerca de Irak. El verdaderamente incrustado equipo A.

El que encabeza la BBC tuvo que dimitir y un hombre se suicidó porque un reportero de la BBC acusó a la administración de Blair de "inflar" los informes de inteligencia acerca del programa de armas de destrucción masiva iraquí. Pero el que encabeza Gran Bretaña sigue en su empleo a pesar de que su gobierno hizo mucho más que "inflar" los informes de inteligencia. Es responsable de la invasión ilegal de un país y del asesinato masivo de su pueblo. A los que visitan Australia, como yo, se les pide que contesten a la siguiente pregunta cuando llenan la ficha de la visa: ¿Alguna vez has cometido o has estado involucrado en crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad o los derechos humanos? ¿Les concederían visas a George Bush y Tony Blair? Bajo los principios de la legislación internacional seguramente califican como criminales de guerra.

Sin embargo, imaginar que el mundo va a cambiar si los quitan de sus puestos es ingenuo. La tragedia es que sus rivales políticos no disputan realmente acerca de sus políticas. El apocalíptico debate de la campaña electoral estadunidense se centró en quién sería un mejor "comandante en jefe" y un administrador más efectivo del Imperio Estadunidense. La democracia ya no ofrece a los votantes una alternativa real. Sólo una engañosa opción.

A pesar de que no han encontrado armas de destrucción masiva en Irak, impresionante nueva evidencia reveló que Saddam Hussein tenía planeado un programa nuclear. (Como yo tenía planeado ganar una medalla olímpica de oro en nado sincronizado.) Demos gracias a la doctrina del ataque preventivo. Sólo Dios sabe qué otros malévolos pensamientos cobijaba –enviar Tampax por correo a los senadores estadunidenses, liberar conejitas en burkas en el Metro londinense. Sin duda todo quedará revelado en el libre y justo juicio de Saddam Hussein que pronto tendrá lugar en el Nuevo Irak.

Todo menos el capítulo en el que aprenderíamos cómo Estados Unidos y Gran Bretaña lo atosigaron con dinero y asistencia material mientras él llevaba a cabo ataques asesinos contra los kurdos y los chiítas iraquíes. Todo menos el capítulo en el que aprenderíamos que el informe de 12 mil páginas entregado por el gobierno de Saddam Hussein a la ONU fue censurado por Estados Unidos porque enumera a 24 empresas estadunidenses que participaron en el programa de armas nucleares y convencionales iraquí pre-guerra del Golfo. (Incluye a Bechtel, DuPont, Eastman Kodak, Hewlett Packard, International Computer Systems y Unisys.)

Así que Irak fue "liberado". Su pueblo fue subyugado y sus mercados "liberados". Ese es el himno del neoliberalismo. Libera los mercados. Chíngate a la gente.

El gobierno estadunidense ha privatizado y vendido sectores enteros de la economía iraquí. Las políticas económicas y las leyes fiscales fueron rescritas. Ahora, las compañías extranjeras pueden comprar 100% de las empresas iraquíes y expatriar las ganancias. Esto viola descaradamente las leyes internacionales que rigen a una fuerza ocupante, y es una las principales razones de la sigilosa, apresurada farsa en la que el poder fue "entregado" a un "gobierno interino iraquí". Una vez que la entrega de Irak a las multinacionales haya culminado, una ligera dosis de democracia genuina no hará ningún daño. De hecho, podría servir como buenas relaciones públicas para la versión Empresarial de la Teología de la Liberación, también conocida como Nueva Democracia.

No es de sorprenderse que la subasta de Irak provocó una estampida al abrevadero. Empresas como Bechtel y Halliburton, la compañía que el vicepresidente estadunidense Dick Cheney alguna vez encabezó, ganaron enormes contratos de trabajo de "reconstrucción". Un breve currículum vitae de cualquiera de estas empresas nos daría la comprensión que puede tener un hombre de la calle acerca de cómo funciona todo esto –no sólo en Irak, sino en todo el mundo. Pongamos como ejemplo a Bechtel (sólo porque la pobrecita de Halliburton está bajo investigación, acusada de inflar los precios de las entregas de combustible a Irak y por sus contratos de "restauración" de la industria petrolera iraquí que venían con un precio bastante elevado –2.5 mil millones de dólares).

***El Grupo Bechtel y Saddam Hussein son viejos conocidos de negocios. Muchos de éstos fueron negociados ni más ni menos que por Donald Rumsfeld. En 1988, después de que Saddam Hussein gaseó a miles de kurdos, Bechtel firmó contratos con su gobierno para construir una planta química de uso dual [civil y militar] en Bagdad.

Históricamente, el Grupo Bechtel ha tenido y continúa teniendo inextricables vínculos cercanos con el establishment republicano. Se podría decir que Bechtel y la administración Reagan-Bush son un equipo. El ex secretario de Defensa, Caspar Weinberger, era un consejero general de Bechtel. El ex subsecretario de Energía, W. Kenneth Davis, era vicepresidente de Bechtel. Riley Bechtel, el gerente general de la empresa, es parte del Consejo de Exportación del Presidente. Jack Sheehan, general jubilado, es primer vicepresidente de Bechtel y miembro de la Junta de Política de Defensa estadunidense. El ex secretario de Estado, George Shultz, quien está en la Junta de Directores del Grupo Bechtel, era presidente de la junta de consejo de la Comisión de Liberación de Irak.

Cuando The New York Times le preguntó si estaba preocupado por que pareciera que hubiera un conflicto de interés entre sus dos ‘empleos’, dijo: "No sé si Bechtel en específico se beneficiaría de ella [la invasión de Irak]. Pero si hay trabajo que hacer, Bechtel es el tipo de compañía que lo podría hacer". A Bechtel le han otorgado contratos de reconstrucción en Irak por un valor de más de mil millones de dólares, los cuales incluyen contratos para reconstruir las plantas de generación eléctrica, las redes de suministro eléctrico, el abastecimiento de agua, los sistemas de drenaje y las facilidades aeroportuarias. Ni hablar de puertas giratorias, esto –si no estuviera tan empapado de sangre– sería una farsa de alcoba.

Entre 2001 y 2002, nueve de 30 miembros del Grupo de Política de Defensa estadunidense estaban vinculados a compañías a las que les fueron otorgados contratos de Defensa con un valor de 76 mil millones de dólares. Hubo una época en la que se fabricaban armas para librar guerras. Ahora se fabrican guerras para poder vender armas.

Entre 1990 y 2002, el Grupo Bechtel contribuyó con 3.3 millones de dólares a las campañas, tanto republicanas como demócratas. Desde 1990, ha ganado más de 2 mil contratos gubernamentales con un valor de más de 11 mil millones de dólares. Este es un increíble rendimiento de la inversión, ¿no?

Y Bechtel deja huella en todo el mundo. Eso es lo que significa ser una multinacional. El Grupo Bechtel primero atrajo la atención internacional cuando firmó un contrato con Hugo Banzer, el ex dictador boliviano, para privatizar el suministro de agua en la ciudad de Cochabamba. Lo primero que hizo Bechtel fue incrementar el precio del agua. Cientos de miles de personas que simplemente no podían pagar las cuentas de Bechtel salieron a las calles. Una enorme huelga paralizó la ciudad. Se declaró la ley marcial. Si bien finalmente Bechtel se vio obligado a huir de sus oficinas, actualmente está negociando un pago por millones de dólares del gobierno boliviano por la pérdida de ganancias potenciales. Lo cual, como se verá más adelante, se está volviendo un popular deporte empresarial.

En la India, Bechtel, junto con General Electric (GE), son los nuevos dueños del tristemente célebre y recién difunto proyecto energético de Enron. El contrato de Enron, que legalmente obliga al gobierno del estado de Maharashtra a pagar a Enron la suma de 30 mil millones de dólares, fue el mayor contrato firmado en la India. A Enron no le dio pena presumir los millones de dólares que había gastado en "educar" a los políticos y burócratas indios. El contrato de Enron en Maharashtra, el primer proyecto energético privado fast track, es conocido como el mayor fraude en la historia del país. (Enron fue otro de los grandes contribuyentes de campaña del Partido Republicano.) La electricidad producida por Enron era tan cara que el gobierno decidió que era más barato no comprarla y pagarle a Enron los cargos fijos obligatorios especificados en el contrato. ¡Esto significa que el gobierno de uno de los países más pobres del mundo le estaba pagando a Enron 220 millones de dólares estadunidenses al año para que no produjera electricidad!
Ahora que Enron dejó de existir, Bechtel y GE están demandando al gobierno indio por la suma de 5.6 mil millones de dólares estadunidenses. Esto no es ni una diminuta fracción de la suma que ellos (o Enron) invirtieron en el proyecto. Una vez más, es un pronóstico de la ganancia que hubieran obtenido si el proyecto se hubiera materializado. Para darles una idea de lo que representa, 5.6 mil millones de dólares es un poco más del monto que el gobierno de la India necesitaría al año para un Programa de Empleo Rural Garantizado, que provea de un sueldo de subsistencia a millones de personas que actualmente viven en abyecta pobreza, aplastados por las deudas, el desplazamiento, la desnutrición crónica y la OMC. Esto en un país en el que los campesinos, hundidos en deudas, son llevados al suicidio, no por cientos, sino por miles. La propuesta del Programa de Empleo Rural Garantizado es objeto de burla de la clase empresarial, por ser una demanda utópica, poco razonable, presentada por la "lunática" y recién poderosa izquierda. ¿De dónde saldrá el dinero?, preguntan con sorna. Y sin embargo, cualquier mención acerca de incumplir un mal contrato con una empresa notoriamente corrupta como Enron tiene a los mismos cínicos hiperventilando acerca de la fuga de capitales y los terribles riesgos de "crear un mal clima de inversión". Ahora el arbitraje entre Bechtel, GE y el gobierno de la India tiene lugar en Londres. Bechtel y GE tienen razones para estar esperanzados. El secretario de Finanzas de la India, quien participó en la aprobación del desastroso contrato de Enron, regresó a casa tras unos años en el FMI. No sólo a casa, a casa con una promoción. Ahora es vicepresidente de la Comisión de Planeación.

Piensen en esto: las supuestas ganancias de un solo proyecto empresarial serían suficientes para proveer de empleo durante 100 días a 25 millones de personas con salario mínimo (calculado con el promedio ponderado de distintos estados). Eso representa a 5 millones más que la población de Australia. De ese tamaño es el horror del neoliberalismo.

La historia de Bechtel empeora. En lo que sólo puede ser calificado como inmoral, Naomi Klein escribe que Bechtel demandó exitosamente por "reparaciones de guerra" y "ganancias perdidas" a un Irak desgarrado por la guerra. Le fueron otorgados 7 millones de dólares. Así que, todos ustedes, jóvenes graduados de administración, ni piensen en Harvard y Wharton –he aquí la Guía al Exito Empresarial del Gerente Flojo: primero, llena la Junta con altos servidores públicos. Luego, llena el gobierno con miembros de tu Junta. Añade petróleo y bátele. Cuando nadie pueda distinguir dónde termina el gobierno y dónde comienza tu compañía, colúdete con tu gobierno para equipar y armar a un despiadado dictador de un país petrolero. Hazte de la vista gorda mientras mata a su propio pueblo. Hierve a fuego lento. Usa el tiempo para recolectar algunos miles de millones de dólares en contratos gubernamentales. Luego, de nuevo colúdete con tu gobierno mientras derroca al dictador y bombardea a sus súbditos, poniendo especial atención en bombardear la infraestructura básica, y de paso matando a 100 mil personas. Recoge otros mil millones de dólares, más o menos, de contratos para ‘reconstruir’ la infraestructura. Para cubrir los viáticos, demanda por reparaciones y por ganancias perdidas al país devastado. Finalmente, diversifica. Compra una estación de televisión, para que en la próxima guerra puedas exhibir tu hardware y tecnología de armas y disfrazarlo de cobertura de la guerra. Finalmente, instituye un Premio de Derechos Humanos a nombre de tu compañía. Podrías darle el primero postmortem a la Madre Teresa. No podrá rechazarlo o argumentar en contra.

La invadida y ocupada Irak ha sido obligada a pagar 200 millones de dólares en "reparaciones" por las ganancias perdidas a empresas como Halliburton, Shell, Mobil, Nestle, Pepsi, Kentucky Fried Chicken y Toys R Us. Eso sin contar su deuda soberana de 125 mil millones de dólares que la obliga a recurrir al FMI, el cual espera a un costado del teatro, como el ángel de la muerte, con su programa de Ajuste Estructural. (Aunque en Irak no parece haber muchas estructuras que ajustar, a excepción de la tenebrosa Al Qaeda.)

En el Nuevo Irak, la privatización abrió un nuevo campo. El ejército estadunidense recluta cada vez más mercenarios privados para ayudar en la ocupación. La ventaja con los mercenarios es que cuando mueren no son incluidos en la cuenta de los cuerpos de soldados estadunidenses. Ayuda en el manejo de la opinión pública, la cual es especialmente importante en un año electoral. Las prisiones fueron privatizadas. La tortura fue privatizada. Ya vimos a qué nos llevó eso. Otras atracciones en el Nuevo Irak incluyen el cierre de periódicos. El bombardeo de estaciones de televisión. El asesinato de periodistas. Los soldados estadunidenses han abierto fuego contra muchedumbres de manifestantes desarmados que han matado a decenas de personas. El único tipo de resistencia que ha logrado sobrevivir es tan desquiciado y brutal como la ocupación misma. ¿Hay espacio para una resistencia secular, democrática, feminista, no violenta en Irak? En realidad, no. Por eso recae sobre aquellos que vivimos fuera de Irak crear una resistencia no violenta, secular, basada en las masas, contra la ocupación estadunidense. Si fallamos en hacerlo, corremos el riesgo de permitir que la idea de la resistencia sea secuestrada y fusionada con el terrorismo, y eso sería una pena porque no son la misma cosa.

¿Qué significa la paz en este mundo salvaje, empresarial, militarizado? ¿Qué significa en un mundo en el que un atrincherado sistema de apropiación ha creado una situación en la que los países pobres que durante siglos fueron saqueados por regímenes colonizadores están hundidos en deudas con los mismos países que los saquearon, y tienen que pagar esa deuda a una tasa de 382 mil millones de dólares al año? ¿Qué significa la paz en un mundo en el que la riqueza combinada de 587 multimillonarios excede el producto interno bruto combinado de los 135 países más pobres del mundo? ¿O cuando los países ricos que pagan subsidios agrícolas de mil millones al día tratan de forzar a los países pobres a quitar sus subsidios? ¿Qué significa la paz para la gente en países ocupados, como Irak, Palestina, Cachemira, Tíbet y Chechenia? ¿O para los aborígenes de Australia? ¿O para los Ogoni de Nigeria? ¿O para los kurdos en Turquía? ¿O para los dalits y adivasis de la India? ¿Qué significa la paz para los que no son musulmanes en los países islámicos, o para las mujeres en Irán, Arabia Saudita y Afganistán? ¿Qué significa para millones que fueron expulsados de sus tierras por las presas y los proyectos de desarrollo? ¿Qué significa la paz para los pobres a los que activamente despojan de sus recursos y para los cuales la vida cotidiana es una severa batalla por el agua, el refugio, la supervivencia y, sobre todo, algo semejante a la dignidad? Para ellos, la paz es la guerra. Sabemos perfectamente bien quién se beneficia con la guerra en la era del Imperio. Pero, ¿también debemos preguntarnos con toda honestidad quién se beneficia de la paz en la era del Imperio? Incitar a la guerra es criminal. Pero hablar de la paz sin hablar de la justicia podría convertirse fácilmente en una promoción de una especie de capitulación. Y hablar de justicia sin desenmascarar a las instituciones y a los sistemas que perpetran la injusticia, va más allá de la hipocresía.

Qué fácil es echarle la culpa a los pobres de ser pobres. Qué fácil es creer que el mundo está en una espiral ascendente de terrorismo y guerra. Eso es lo que permite al presidente estadunidense decir: "O están con nosotros o con los terroristas". Pero sabemos que esa es una alternativa espuria. Sabemos que el terrorismo es simplemente la privatización de la guerra. Que los terroristas son los libre-mercaderes de la guerra. Ellos creen que el uso legítimo de la violencia no es solamente prerrogativa del Estado.

Es un infundio hacer una distinción moral entre la indecible brutalidad del terrorismo y la indiscriminada carnicería de la guerra y la ocupación. Ambos tipos de violencia son inaceptables. No podemos apoyar uno y condenar el otro.

La verdadera tragedia es que la mayoría de las personas en el mundo está atrapada entre el horror de la paz putativa y el terror de la guerra. Estos son los dos escarpados acantilados que nos encierran. La pregunta es: ¿cómo nos salimos de esta grieta?

Para aquellos a los que les va bien materialmente hablando, pero que están moralmente incómodos, la primera pregunta que se deben plantear es si realmente se quieren salir de ahí. ¿Qué tan lejos están dispuestos a ir? ¿Se volvió demasiado cómoda la grieta?

Si realmente quieren salir, hay buenas noticias y malas noticias.

Las buenas noticias son que la avanzada ya comenzó a escalar desde hace tiempo. Ya está a la mitad del camino. Miles de activistas en todo el mundo han estado trabajando duro, preparando puntos de apoyo para los pies y asegurando las cuerdas para que sea más fácil para el resto de nosotros. No hay sólo un camino de subida. Hay cientos de maneras de hacerlo. Hay cientos de batallas librándose alrededor del mundo que necesitan de sus destrezas, sus mentes, sus recursos. Ninguna batalla es irrelevante. Ninguna victoria es demasiado pequeña.

Las malas noticias son que las coloridas manifestaciones, las marchas de fin de semana y los viajes anuales al Foro Social Mundial no son suficientes. Tiene que haber actos de verdadera desobediencia civil con verdaderas consecuencias. Quizá no podamos mover un switch y conjurar una revolución. Pero hay varias cosas que sí podemos hacer. Por ejemplo, podrían hacer una lista de aquellas empresas que se han beneficiado de la invasión a Irak y que tienen oficinas aquí en Australia. Podrían nombrarlas, boicotearlas, ocupar sus oficinas y llevarlos a la bancarrota. Si puede ocurrir en Bolivia, puede ocurrir en la India. Puede ocurrir en Australia. ¿Por qué no?
Esa es sólo una pequeña sugerencia. Pero recuerden que si la lucha recurre a la violencia, perderá visión, belleza e imaginación. Y, lo más peligroso de todo, marginará y eventualmente victimizará a las mujeres. Y una lucha política que no tiene a las mujeres en el corazón de la misma, sobre él, debajo de él, y dentro de él, no es ninguna lucha.

El punto es que tenemos que librar esa batalla. Como lo dijo el maravilloso historiador estadunidense Howard Zinn: No Puedes Ser Neutral en un Tren en Movimiento.


(Traducción: Tania Molina Ramírez. Se reproduce con autorización de la autora.
Copyright 2004 Arundhati Roy)

Arundhati Roy es autora de la novela El dios de las pequeñas cosas, ganadora del Premio Booker. Este fue el texto que leyó el pasado 3 de noviembre, con motivo de la aceptación del Premio de la Paz de Sydney, otorgado por la Fundación de la Paz de Sydney.

01 junio 2006

"TODO EL BARRIL ESTÁ PODRIDO"

Entrevista/Jennifer Abbott, codirectora de The Corporation

Por Tania Molina Ramírez

Los realizadores del documental The Corporation, que explora la naturaleza de la mayor institución de nuestros tiempos, no tienen empacho en decir que su película es "un llamado a la acción".Su codirectora, Jennifer Abbott, visitó hace unos días la ciudad de México y platicó con Masiosare. Se confesó completamente desconcertada por el fundamentalismo cristiano estadunidense, "tan fundamentalista como el musulmán"; y profundamente emocionada por lo que está ocurriendo en América Latina.

Recientemente, algunos ejecutivos empresariales y corporaciones estadunidenses han sido condenadas, pero "en general los medios y la sociedad tratan el problema como si fueran manzanas podridas, y nosotros decimos que todo el barril está podrido", afirma la canadiense Jennifer Abbott, codirectora del documental The Corporation, ganadora de múltiples premios internacionales, que explora, con rigor, la naturaleza de la mayor institución de nuestros tiempos: la corporación.

Sin embargo, a contracorriente del incontrolable poder de las corporaciones en el mundo, "lo que actualmente ocurre en Sudamérica es muy impresionante", dice en entrevista con Masiosare la canadiense Abbott, de visita en la ciudad de México con motivo de la exhibición del documental como parte del ciclo Ambulante.

Pero cuando los realizadores (ella, el codirector Mark Achbar y el guionista Joel Bakan) estaban en el proceso de realizar este documental no tenían el referente de los cambios gubernamentales que ha habido en América Latina.

"Para nosotros era muy importante que el documental fuese esperanzador, aunque no naive. La parte más difícil de redondear fue el final porque no queríamos que el público saliera aplastado por la desesperanza, queriendo meterse en un hoyo", sigue.

Al estilo de los documentales del célebre Michael Moore, el equipo quería motivar a la gente a sentir que sí se podía hacer algo. "Es una película activista. Es un llamado a la acción. Pero no quiero ser naive al respecto. Esta es una enorme batalla y estamos en una encrucijada: hay cosas que están empeorando cada vez más, y a veces eso puede ser un catalizador para que la gente se de cuenta y haya un cambio verdadero".

En Estados Unidos, sin embargo, no parecen querer un cambio. ¿O de qué otra manera se explica que hayan relecto a George W. Bush y que sea apoyado por la población (aunque cada vez menos)?

Abbott, quien estudió Ciencia Política, cree que hay muchas maneras de explicarlo y que no hay una respuesta sencilla, única: "Mucha gente que apoya a Bush tiene el nivel educativo más bajo y su principal fuente de información es CNN. Además, como dijo Michael Moore, hay una cultura del miedo".

Culturalmente "en Canadá nos estamos alejando cada vez más de Estados Unidos: somos una sociedad mucho más secular. El cristianismo que domina Estados Unidos da miedo. Respeto esa religión por muchas de sus verdaderamente pacíficas cualidades, pero obviamente la orientación cristiana fundamentalista de derecha que tiene Estados Unidos es tan fundamentalista como el fundamentalismo musulmán".

Cada vez le da más la impresión de que "Estados Unidos se convierte en una isla y que, culturalmente, el resto del mundo es tan diferente. Debo confesar que me tiene completamente desconcertada".

Pero, insiste, para mantener la esperanza, está Sudamérica. Además, "siento que mucha gente alrededor del mundo lucha contra el dominio corporativo. Puede ser de un modo muy pequeño".
Para no ir más lejos, Abbott ejemplifica lo anterior con su propia comunidad, una pequeña isla en la costa oeste de Canadá, con mil habitantes. "Es una comunidad muy especial. Una manera de combatir la globalización (empresarial) es intentando hacer florecer tu propia economía local.

Tengo un enorme huerto orgánico. (Aunque) tienes que tener iniciativa para sobrevivir económicamente (en un lugar así): no puedes simplemente salir y conseguir un empleo en McDonald's ­¡si se le puede llamar sobrevivir a eso! (En la isla) todos coexistimos, (por ejemplo) no cierro con llave la puerta de mi casa."

El psicópata

La aventura de The Corporation comenzó hace unos nueve años, poco antes de las manifestaciones que lograron frenar la reunión de la OMC en Seattle.

"Mark Achbar y Joel Bakan se dieron cuenta de que todo mundo estaba enfrascado en asuntos sobre la globalización, muchos dirigían sus baterías a ciertas corporaciones en específico, pero nadie estaba analizando a la corporación como institución", cuenta Abbott.

Decidieron, entonces, enfocarse en examinar a "la corporación" como tal.

Bakan, profesor de derecho de la Universidad de British Columbia y cocreador, escritor y productor asociado del documental, explica: "Los derechos constitucionales cada vez son menos efectivos para proteger los ideales que representan, como la libertad, la igualdad y la justicia. Una razón de ello (es) que las constituciones sólo se aplican a los gobiernos; no se aplican a la institución clave del capitalismo de mercado: la corporación" (www.thecorporation.com).

El documental incluye casos concretos de corporaciones, estrategias de grupos que luchan contra la globalización empresarial y 40 entrevistas a ejecutivos de corporaciones (en los sectores petrolero, de cómputo, farmacéutico, manufactura, relaciones públicas, mercadotecnia), críticos de ellas e intelectuales como el reconocido historiador Howard Zinn y Noam Chomsky.

La película lleva a su extremo lógico el hecho de que la corporación es una "persona legal", para llegar a la conclusión de que es un psicópata.

El documental ha ganado 24 premios internacionales, entre ellos el premio del público en el Festival de Cine Sundance en 2004.